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Pasturas
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Categoría: Pasturas

Producción y fertilidad en las pasturas
Pasturas
14 septiembre, 2022by Piero Montelli

Fertilidad del suelo y su relación con la producción ganadera en términos bioquímicos

Es de suponer que la producción ganadera, está íntimamente ligada al suelo; sin suelo no hay ganadería. Es por este motivo que es muy importante conocer y saber acerca de la fertilidad y calidad del suelo en el cual producimos.

Se entiende como fertilidad de los suelos a la capacidad que los mismos tienen de producir, tanto a largo plazo, como a corto plazo, desde el punto de vista en el cual le provee a las plantas, sin importar cual sea, los elementos necesarios para que las mismas puedan desarrollarse, crecer y reproducirse correctamente, en armonía y equilibrio con el medioambiente y los demás microorganismos y animales que conviven junto con ellas.

Por supuesto que el suelo no es la única variable que interviene en el crecimiento de las plantas, y de los pastos, y que el mismo depende de muchísimos factores exógenos al suelo. Además de la fertilidad de este último, depende de las inclemencias climáticas, fundamentalmente la humedad, la temperatura y la radiación solar, y también de la armonía y relación que hay entre el suelo, la planta y el ambiente.

Esta armonía está dada básicamente porque no todas las plantas tienen las mismas necesidades climáticas como edáficas, y es por eso, que muy buenas condiciones de suelo y clima, pueden serlo para una especie, pero para otra no.

Podemos decir entonces que la calidad de nuestros pastos, y por ende de nuestra producción ganaderas, está dada por tener las especies correctas, en el lugar correcto, con la humedad y temperatura que las mismas necesitan para crecer y desarrollarse correctamente.

Algunos de los factores que interactúan en esta relación pueden ser controlados por el hombre, pero hay algunos otros a los cuales el hombre no puede acceder e intervenir en su control.

Independientemente que se puedan controlar o no, son factores que están íntimamente relacionados entre sí y que es muy importante que haya un flujo interconectado positivo, ya que si uno falla, se lo traslada a toda la cadena, y el sistema en conjunto no funciona adecuadamente.

El tipo y la especie de forraje que se va a utilizar en el sistema productivo,  va a hacer aquel que se adapte de la mejor manera al ambiente en el cual se está trabajando, y no al revés. La elección se debe adaptar al ambiente y no el ambiente a la elección.

El ambiente le tiene que dar las condiciones necesarias para que el pasto cumpla sus funciones vitales como son la fotosíntesis, la nutrición, la respiración y la transpiración.

La fotosíntesis, característica principal que se relaciona con el reino vegetal, es la capacidad que tienen las plantas, de formar junto con el agua y el dióxido carbono del aire, hidratos de carbono y carbohidratos para su funcionamiento, en conjunto con la luz solar. Esto lo hace ya que tiene principalmente clorofila, la cual es de color verde y le da este aspecto a los pastos. 

Un pasto seco, que no está verde, sino más bien de color clarito, no posee clorofila, por ende, es incapaz de hacer fotosíntesis.

Después de la síntesis de proteínas, empieza la asimilación de los nitratos. La relación de carbohidratos y proteínas es muy importante en la calidad del forraje que está destinado a la producción ganadera, y tener un buen balance en la dieta.

El suelo está compuesto principalmente por dos grandes grupos: la parte mineral y la parte orgánica.

La parte mineral está compuesta principalmente por la arena, la arcilla, el calcio, etc y la parte orgánica, por todos los elementos de cadena carbonada que a su vez sirven como alimento para los microorganismos que interactúan de manera positiva en el mismo.

El equilibrio entre estas dos partes es fundamental para el buen desarrollo radicular de las plantas y flujo correcto de nutrientes, conservando la estructura del mismo.

La estructura del suelo está conformada por tres elementos principales, que son la arena, el limo y la arcilla, que dependiendo el porcentaje de representación que tenga cada uno de estos elementos en el suelo de nuestro campo, va a ser la aptitud y las cualidades del mismo.

Este conjunto de conceptos hacen a la aireación del suelo, la infiltración del agua de lluvia y la correcta retención de la misma para que pueda ser aprovechada por las plantas y que por el contrario no generen erosión hídrica como lavado de nutrientes.

No romper con esta sinergia de variables y armar un sistema que trabaje en conjunto de estos factores y no en contra, es la clave del productor ganadero para que el suelo le pueda dar lo que su ganado necesita.

Siempre se tiende a entrar al campo, a mirar las vacas, y una vez que se ve el estado de las mismas, se ve cómo está la pastura, y como última observación ultima, las condiciones del suelo. Esta manera de mirar el campo, debe cambiarse y al entrar al lote la observación debe ser inversa. Se debe entender que primero se debe tener un suelo en óptimas condiciones, para que el mismo pueda producir una excelente pastura y esa pastura tener a los animales en muy buen estado corporal durante todo el año, aun con altas cargas.

Los ojos de la recorrida en el campo deben mirar y observar de abajo hacia arriba, y no de arriba hacia abajo. Es inevitable para el ganadero no mirar primero a sus animales, pero sin duda, si se entiende que son producto directo de la salud de nuestro suelo, lo va a mirar al mismo con otros ojos y esto va a hacer que las medidas que se tomen a niveles productivos sean diferentes.

Estas medidas de cuidar el suelo y ponerlo por delante del animal, bajo ciertos criterios y límites claro, son por lo general medidas a largo plazo, que hacen que se resigne al corto, pero que además de generar mayor rentabilidad a futuro, va a generar mayor estabilidad, algo clave en la continua variabilidad de costos en los cuales el ganadero trabaja.

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cosechadas a diente
Pasturas
1 septiembre, 2022by Piero Montelli

Factor animal en el manejo de las pasturas que son cosechadas a diente

Las pasturas son el insumo principal en las producciones ganaderas que se basan en el pasto. Estas pasturas pueden ser cosechadas y aprovechadas en pie por parte del animal a medida que va pastoreando, o bien pueden ser cosechadas por medio de una máquina, la cual corta a la pastura, la deja secar y luego la enrolla o la enfarda para guardarla a modo de reserva para los momentos en donde la demanda del rodeo le gana a la oferta del pasto que el campo puede llegar a ofrecer.

El impacto es diferente en el propio pasto cuando es cortado por los dientes del animal, o por medio de la cuchilla. Este impacto no es solo a niveles físicos, sino que también a niveles químicos, que afectan no solo a la pastura sino que también al ambiente en el cual se desarrolla la pastura, como es principalmente el suelo.

Cuando el animal está en el lote y entra a comer la pastura, genera el primer principio de lo que se conoce como impacto animal. Con las pezuñas, que tienen forma bifurcada, el bovino lo primero que hace a la hora de pastorear, es caminar e investigar al potrero, generando un impacto con su pisada, que repercute físicamente tanto en el suelo como en la planta. Luego empieza a comer y a generar lo que se conoce como la defoliación.

La defoliación es cuando el animal justamente come a la pastura, come las hojas, y le disminuye el área foliar.

El verdadero impacto animal se genera cuando además de la pisada y la defoliación de la pastura, el animal permanece en el lugar donde comió, el tiempo suficiente como para poder orinar y defecar todo lo posible.

Esto hace que se genere una recirculación de los nutrientes, ya que esos mismos nutrientes que el animal tomó de la pastura, y que la pastura tomó del suelo, sean devueltos al mismo por medio de las deyecciones y del orín. Esto no significa que los bovinos tengan la capacidad de fertilizar a la pastura, sino más bien de re fertilizar; el ganado no le va a otorgar más nutrientes al suelo de lo que tenía antes, pero si le va a devolver gran parte de lo que tomo, mientras que en otros sistemas, esto no sucede, y los nutrientes que el animal toma, los exporta a otra parte del campo, o mismo tienen destino fuera del establecimiento.

Este impacto animal hace que la pastura utilice de una manera más eficiente los nutrientes, ya que son utilizados de manera cuasi instantánea por parte de las plantas, ni bien son expulsados por el animal.

El principal nutriente que aprovecha esta situación es el nitrógeno ya que es el más volatilidad sufre en diferentes situaciones. Además, este es un nutriente que ayuda al crecimiento de las especies que pertenecen a las gramíneas, las cuales no tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico por medio de los nódulos que viven en simbiosis con las raíces, como es el caso de las leguminosas, que si pueden aprovechar el nitrógeno del aire y perder cierta dependencia del nitrógeno que se encuentra en el suelo.

Al tener este nutriente disponible para las gramíneas y que no sea un factor limitante para su crecimiento, hace que la pastura tenga una composición más heterogénea, siendo benéfico para la misma.

Caso contrario sucede cuando la pastura es cortada por medio de una maquina y una cuchilla, y se hacen los rollos, donde ningún animal estuvo pastoreando. En este caso, todos los nutrientes que fueron necesarios y usados por parte de la pastura para poder crecer y desarrollarse, son exportados del potrero en forma de rollos o de fardos, siendo no devueltos al potrero, generando un balance más que negativo si se habla en términos de nutrientes y fertilización.

Por ende, se puede decir que los rollos y los fardos intervienen de manera negativa en la re circulación de los nutrientes en los potreros de manera individual, en los sistemas que se plantean pastoreos rotativos.

Una manera de poder contrarrestar este impacto negativo, es suministrar los rollos que se sacaron de los potreros, de ser posible, dentro del mismo lugar en donde fueron enrollados. De esta manera, los animales mientras que se alimentan del mismo, pueden defecar y orinar en ese lugar, devolviendo en parte esos nutrientes.

En los sistemas de alta carga instantánea y con pastoreos rotativos diarios, donde la parcela está diseñada para que el ganado no esté pastoreando más de un día en el mismo lugar, y en donde los animales se encuentran en una parcela chica, todos juntos, comiendo la pastura, sin seleccionar y teniendo una selectividad nula y defecando y orinando todos en un solo lugar, hace que el impacto animal sea aún mayor, no solo por la devolución de los nutrientes por parte de sus deyecciones, sino que también por el efecto que genera el pisoteo de muchos animales y el periodo largo de descanso que se le da al potrero.

El periodo de descanso es prolongado ya que existen muchas parcelas, y el tiempo que pasa para que los animales peguen la vuelta por todos los potreros y vuelvan a la parcela número uno, es largo, haciendo que el potrero pueda recuperarse correctamente, respetando sus tiempos biológicos y aprovechando los nutrientes que los animales devolvieron al suelo.

Hay situaciones en donde realizar este tipo de laboreos es complicado por diversos motivos, ya sean por limitaciones de los propios planteos  productivos o mismo problemas con la ejecución y  para con el personal en que viva en el mismo campo y esté disponible cien por ciento al sistema de pastoreo rotativo y pueda poner las varillas, tirar el eléctrico, correr las aguadas y así hacer las parcelas diarias para que los animales puedan pastorear de esa manera. 

Si bien el impacto animal demanda que los sistemas sean más intensivos y dependan de mayor trabajo, sin duda vale la pena, impactando directamente en la productividad de la pastura y por consiguiente en la rentabilidad del negocio.

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Sorgos y sus características
Pasturas
30 agosto, 2022by Piero Montelli

Los distintos tipos de sorgos y las diferentes características de los mismos.

El sorgo es una gramínea que fue tomando protagonismo en los campos ganaderos argentinos, y haciéndole competencia al maíz, ya que es un cultivo que puede ser conservado y ensilado de la misma manera que el maíz, pero que a pesar de tener diferentes cualidades, el riesgo a la hora de producirlo es menor, haciendo tentador la siembra del mismo, entendiendo el marco en el cual produce el productor argentino.

Ciertas características juegan a favor del sorgo a la hora de pensar en sembrarlo, y algunas de ellas son:

-Tiene una gran capacidad de absorber agua del suelo y una gran eficiencia de uso a la hora de convertir el agua en material

-Cuando hay una sequía grande y los periodos de la misma son extensos, tiene la capacidad de quedar en latencia durante todo ese tiempo y volver a crecer de manera normal, cuando la situación climática se regulariza. Esto no quiere decir que en ese periodo tiene la capacidad de poder recuperar lo que no produjo durante su estado de latencia.

-Las hojas y el tallo tienen un muy buen valor a niveles nutritivos

-Es un cultivo muy flexible que se puede adaptar a suelos pobres de nutrientes, con un ph alto y más bien alcalinos, que tienen posibilidad de anegamiento

-Algunas variedades tienen la capacidad de poder rebrotar y poder sacarles dos cortes o pastoreados en estado vegetativo sin que afecte a la cosecha final.

-Es un cultivo más bien barato a la hora de hacer números para su siembra y hace que al final de la cuenta, el kilo de materia seca para convertir en carne sea más barato y una buena alternativa para engordar a los animales a bajo costo, con un riesgo menor ya que producirlo es relativamente barato, o menos caro, que otras alternativas que puedan llegar a sustituirlo.

Los sorgos que se usan con el fin principal de hacer silo de sorgo son los que se conocen como sorgos híbridos sileros, que tienen la particularidad de tener gran cantidad de azúcar con alta solubilidad en la parte del tallo, muy altos llegando a alcanzar los tres metros de altura, y luego los que se conocen como fotosensitivos y graníferos.

El segundo tipo de sorgo, el fotosensitivo, puede ser manejado por medio de cortes a diente y pastoreo. Cuando las condiciones climáticas y nutricionales son las mejores y cubren todas las necesidades de la variedad, llegan a tener cuatro metro de altura, y como su nombre lo dice, el crecimiento actúa en función del fotoperiodo y de las horas luz, para entrar al estado floral, se los suele usar sin panoja. 

Si bien tienen una buena cantidad de azúcares solubles en el tallo, el hecho de no tener granos, por que se los corta sin panoja, hace que a la hora de ensillarlos, el producto final no sea de tan buena calidad en cuanto a aporte, ya que tiene una baja cantidad de energía.

Son materiales que producen muchísimo material verde, que tienen un gran contenido de humedad, haciendo que el porcentaje de materia seca sea bajo, y se complique el proceso del propio ensilado, y se pueda hacer de manera correcta.

El otro tipo de sorgo, conocido como granifero, tiene un gran abanico de posibilidades y variedades que se diferencian entre sí por sus características fisiológicas y morfológicas como son el porte, el color y la proporción de taninos, entre otras.

También existe una gran variabilidad entre los diferentes tipos de panojas que tienen las variedades, como así también diferentes ciclos, que van a hacer que difieran entre si tanto la altura como la posibilidad de macollar.

En esta última característica, los ciclos que son más largos, es lógico suponer que son los que tienen mayor altura y porte y mayor capacidad de macollaje que el resto. 

Otra característica que se refleja en los materiales genéticos más avanzados, es la capacidad que puedan llegar a tener de estar en estado verde en sus periodos vegetativos cuando la planta está en estadios avanzados, fisiológicamente hablando.

Esto le permite a la planta a que, debido a su altura, que por una cuestión física tiende a volcarse, el mantenerse verde haga que esto se complique y el vuelco no sea un problema, como también un beneficio es que en ese momento, en general, los porcentajes de digestibilidad en ese momento fisiológico son bajos, haciendo que cuando está verde más tiempo, la digestibilidad no descienda de una manera tan drástica.

Hay una última variedad de sorgo que es la última en la cual se trabajó, que es la del sorgo granífero pero con doble propósito. 

Estos híbridos tienen la mismas características que las que pertenecen a su grupo, con el mismo índice de cosecha, pero tienen la particularidad de tener más altura, casi medio metro cada planta, y tener la capacidad de macollar más generando mayor cantidad de hoja verde y kilos de materia seca, haciendo que al final de la cosecha el rendimiento sea aún mayor.

Esto hace que a la hora de que se cosecha el grano húmedo, quede más resto vegetativo de la planta y si tiene las características adecuadas, tenga una calidad más que aceptable.

Si bien antes no era considerada esta fracción vegetativa, tanto en el sorgo como en el maíz, y el enfoque está puesto en la mejora de las características de la parte de la panoja y de los granos del mismo, hoy en día se le pone la atención adecuada hasta parte, ya que es notable la contribución en la calidad del silo o del pastoreo de esta planta, es alta.

Esta variabilidad entre los tipos de sorgo que existen a la hora de decidir qué sembrar para hacer silo, y mismo la variabilidad de posibilidades que hay entre los mismo tipos, hacen que el productor tenga más cintura a la hora de poder decidir qué material le encaja mejor en su sistema productivo, en su tipo de campo, y en sus necesidades.

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reservas forrajeras
Pasturas
23 agosto, 2022by Piero Montelli

Algunas consideraciones a tener en cuenta con respecto a la conservación del forraje

A la hora de decidir el hacer reservas forrajeras y guardarlas a modo de resguardo para épocas en donde el pasto no alcanza, se debe tener algunas consideraciones, además de definir cuál es el método más adecuado de reserva para nuestro establecimiento. Si bien las formas más comunes que existen para preservar el forraje son los rollos o los fardos y el ensilado, este último requiere de mayor conocimiento y cuestiones a saber a la hora de confeccionarlo.

El picado del forraje a la hora del ensilado, siempre debe ser fino para que se pueda generar una buena compactación, algo muy importante en esta forma de conservar el forraje.

Si el picado es más bien grueso, la cosa se puede complicar y todo el esfuerzo que uno hizo para producir forraje de calidad, cosechar y guardarlo, queda en vano ya que, un silaje mal hecho, puede llevar a la pérdida del mismo.

Cuando el forraje es picado de una manera muy gruesa, el principal inconveniente que se presenta es que se complica a la hora de completarlo correctamente y que no queden burbujas de aire, las cuales contienen oxígeno, haciendo que el forraje pueda respirar mucho más tiempo, dándole lugar a una posible putrefacción. Esto trae aparejado una fermentación baja y una menor formación del mismo, haciendo complicado el laboreo cuando se decide sacarlo de la bolsa y suplementario, ya que no tiene forma y se desmenuza todo.

Genera a su vez, por la forma en la cual es presentado al animal, con un volumen de partícula más grande, teniendo menor superficie de ataque y síntesis, una complicación para el mismo a la hora de digerirlo, teniendo un impacto grande en lo que es el consumo voluntario, ya que entendiendo que le cuesta más comerlo, digerirlo y le lleva más tiempo le pasaje por medio de su tracto digestivo. Esta disminución del consumo voluntario impacta directamente en la productividad individual de cada animal.

El mayor cuidado o atención se le debe poner en el picado principalmente del maíz, que suelen quedar los granos enteros si es que se hace un picado grueso, agravando aún lo comentado anteriormente.

En contrapartida de hacer un picado más bien grueso, un picado fino va a hacer que el forraje se acomode perfectamente, que los pedacitos de forraje se “choquen” entre sí, no haya aire entre los mismos y por consiguiente una muy buena compactación.

Esto va a traer aparejado que el oxígeno se acabe más rápido, que la respiración sea más corta y la estabilización del sistema sea más rápida también, haciendo que se genere una muy buena fermentación.

Cuando todo lo nombrado anteriormente sucede, el silo va a estar bien formado haciendo más fácil su laboreo y manipulación, como así también la digestión dentro del animal, ya que como se dijo anteriormente, las partículas al ser más chicas, en este caso, se tiene mayor superficie de ataque por parte del rumen, y la digestión es mucho mejor y más efectiva y eficiente.

El mismo efecto se genera en lo que se comentó del forraje del maíz, cuando es picado fino, el grano se parte y la vaca o la categoría que fuere, lo puede digerir de una mejor manera.

Es importante considerar estas cuestiones ya que se debe entender que el fin que tiene la confección del silaje es para poder trasladar y distribuir el alimento de una época a otra, cubrir baches alimenticios para no tener que salir a comprar alimento afuera del establecimiento y poder mantener la carga y por otro lado a ser más eficientes en la conversión del alimento en kilos de carne.

Sabiendo esto, se entiende la necesidad de que el silaje esté bien hecho para poder ser usado justamente en los momentos donde realmente se necesita y es necesario que exprese sus cualidades y cumpla correctamente su rol.

Hay que entender también, que como en todo proceso productivo, existen pérdidas, no solo cuantitativas sino que también cualitativas. El valor que tiene el forraje en pie no es el mismo que el forraje conservado, y el mismo merma con el proceso de corte, variando entre un diez y hasta un cincuenta por ciento de disminución en cuanto a su valor original.

Las pérdidas también provienen por varios motivos, no solo por el propio del proceso. A campo, el propio manipuleo hace que haya una merma también en cantidad, pero que a veces es compensada con la mayor eficiencia de cosecha que se genera a causa de cosechar mecánicamente y no a diente.

Cuando el material cortado queda expuesto a ciertas inclemencias climáticas, el mismo forraje puede pudrirse y echarse a perder. Durante el proceso también existen pérdidas por el principio de fermentación, pero que puede controlarse haciéndose las cosas como corresponden, lo cual no debería ser un problema.

Es clave para que las pérdidas no sean grandes, hacer el procedimiento de una manera correcta, tanto desde el corte y el buen oreo, como la confección propiamente dicha del silo bolsa.

Un buen oreado hace que el material tenga la suficiente humedad para que por un lado puedan realizarse los fenómenos químicos dentro del silo sin ningún inconveniente y que el forraje sea conservado adecuadamente, y por otro, para que no pierda calidad, o pierda lo menor posible, desde el momento que se cortó y se conservó, hasta el momento en el que se consumió.

Para que esto suceda, al forraje se lo debe cortar y dejarlo orear unas horas, dependiendo de las condiciones climáticas como puede ser la temperatura del ambiente, el porcentaje de humedad que hay tanto en el aire como en el suelo, el viento que hay en el momento de corte, como así también las cuestiones que tienen que ver con la fenología del cultivo; tanto el estado vegetativo en el cual se encuentra como el tipo de forraje que se está conservando.

Independientemente de que hay muchas variables que van a hacer el tiempo de oreo post corte, en términos generales se lo deja orear entre tres y seis horas.

 

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silos para reserva
Pasturas
18 agosto, 2022by Piero Montelli

Tipos de silos que se utilizan para guardar los forrajes con destino a reserva; ventajas y desventajas

Los forrajes puede ser utilizados en dos momentos, uno cuando se encuentra en pie y el animal lo aprovecha directamente en el campo, cosechando el mismo con su boca, y el otro momento de utilizarlos es por medio de suplemento en épocas donde es necesario dosificar, ya que el campo no produce lo suficiente como para poder cubrir la demanda del rodeo, y se usa el excedente de lo que el campo produjo en otro periodo, donde la oferta de forraje era mayor que la demanda del rodeo.

El excedente del forraje para que pueda ser aprovechado en el momento en el cual el productor decide, o tiene la necesidad de hacerlo, debe ser conservado de una manera determinada para que el mismo no pierda sus cualidades nutritivas, o sea lo más parecido a la planta en pie a la hora de utilizarlo y qué mismo no se pudra con el tiempo.

Uno de los métodos que existe para la conservación del forraje es lo que se conoce como silo.

Hay varios tipos de silo, como son los denominados trinchera, silos aéreos y silo bolsa.

El silo trinchera es el que está formado por zanjas que se encuentran abiertas directamente sobre la tierra. No hay un tamaño estándar determinado, pero sí es sabido que siempre es mejor hacer varias zanjas que tengan un menor tamaño, que tener una zanja de gran tamaño y allí conservar el forraje.

En cuanto a la profundidad de la zanja, tampoco es algo estándar, ya que depende mucho de las características del suelo y del ambiente en el cual se esté realizando el silo. La cercanía de la napa freática y las características edáficas del suelo son las que van a mandar principalmente en la decisión de determinar la profundidad de la zanja.

Si la napa está muy cerca del forraje, lo que va a suceder es que en los periodos en los cuales las lluvias son muy grandes, la misma va a subir, y la primera parte del forraje se va a humedecer y va a tender a pudrirse.

La forma de las napas si son estándar, y deben ser en forma de “V”. Las paredes laterales tienen que tener cierto grado hacia adentro de declive y no a noventa grados como si fuese un rectángulo. Mismo el piso debe tener cierta inclinación, no puede ser derecho, sino que tiene que tener la pendiente suficiente como para poder sacar el excedente de agua, si es necesario.

Una vez realizada la zanja, se la debe llenar con el forraje por encima del nivel del suelo a la hora de taparlo y debe estar lo suficientemente llena como para que cuando se produzca el fenómeno de fermentación y el volumen caiga, siga estando por encima del nivel del suelo, ya que caso contrario, cuando llueve se puede generar una suerte de pileta y hacer que la humedad pase al forraje y en consecuencia el mismo se descomponga.

El silo aéreo es algo similar al anterior pero todo el forraje es apilado directamente sobre el suelo, sin hacer ningún pozo, pero con un material que actúe de aislante entre el mismo suelo y el forraje, siendo dispuesto y compactado de una manera determinada.

La forma de este tipo de silo tampoco tiene un estándar pero sí en términos generales suelen tener una forma más bien circular y rectangular.

El forraje cuando se lo va acomodando en el silo aéreo, se lo va llenando hacia adentro de manera tal en la que la forma sea más bien encorvada, como una “U” invertida para que el agua que cae de la lluvia no se quede acumulada en el centro y que escurra hacia afuera.

Una vez realizado el montículo, con la dispersión y la forma adecuada, se le pone por encima un plástico y algo que le genere peso para que el silo se mantenga compactado y el mismo plástico no se vuele.

En la práctica lo que se le suele poner para que esto no suceda son gomas viejas de los tractores o camiones o mismo bolsas de tierra que tienen gran peso y no tienen costo económico.

Tanto en este siglo como en el anterior se suele recomendar que se le haga una suerte de canaleta alrededor, y que siga el mismo desnivel del terreno, para que todo ese excedente de agua, se escurra y no quede acumulado ahí, aumentando la humedad y las posibilidades de putrefacción.

Por último, y el más conocido, es el silo bolsa, el que más se suele ver en los campos y el que más es reconocido a simple vista.

Todo el forraje que es picado es metido en una bolsa de una forma cilíndrica y alargada, a presión, como si fuese un chorizo, que va a lo largo del suelo, y que es realizado con una máquina especial que recibe el material y lo empuja a presión armando ese chorizo alargado.

A diferencia del resto de los métodos, este es el que más rápido se realiza, el que más rápido se confecciona y por sobre todas las cosas tiene la capacidad o la posibilidad de, que ante alguna eventualidad en medio del proceso, se le pueda poner una pausa al trabajo y retomar al otro día, o cuando las condiciones mejoren para hacerlo.

Otra ventaja es que al ser compactado con una máquina y no con el propio peso del forraje, el proceso es más eficiente, como así también más rápido, siendo una muy buena alternativa para manejar volúmenes grandes.

Si bien todos los puntos nombrados anteriormente son una ventaja, tiene la desventaja de que para hacer este tipo de conservación se debe o tener la máquina para hacerlo o contratar el servicio, que por un lado es un costo más, y por otro, no siempre los contratistas están dispuestos en el momento en el cual uno quiere hacer el corte.

Además de la máquina se necesita mucho personal, ya que se necesita un tractor que corte y piqué el forraje, otro que acarree el forraje picado y otro que lo embute en el silo bolsa.

 

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Reservas forrajeras
Pasturas
16 agosto, 2022by Piero Montelli

Importancia de las reservas forrajeras y la importancia de decidir si guardar volumen, o calidad.

Se debe considerar que los forrajes tienen la particularidad de suministrar tanto minerales, como proteínas y fibras, en distintas cantidades según la especie que se esté produciendo. Este conjunto de cualidades hacen que el forraje sea de buena calidad o no.

Esta calidad está atada al aprovechamiento que le puede dar el animal a nivel individual a cada kilo de materia seca del forraje, y la conversión en carne que hace cada uno de esos kilos de materia seca de forraje. Es decir, cuantos kilos de forraje necesito para producir un kilo de carne. Cuantos menos kilos de forraje, producen un kilo de carne, de mejor calidad.

Cuando el forraje excedente es guardado para los periodos en donde es necesario suplementar, se lo llama forraje de reserva,  o reservas forrajeras, justamente por el fin que tienen.

Estas reservas deben ser conservadas lo mejor posible para que conserven sus cualidades, lo cual va a repercutir directamente en el consumo voluntario de cada uno de los animales, en la eficiencia de uso del mismo, y por consiguiente y en consecuencia, una disminución, o un aumento, en la productividad y aprovechamiento del mismo.

Tanto la forma en la cual se hace la confección de la reserva, independientemente del método que se haya utilizado, como la o las especies iniciales que se hayan usado para hacerlo, van a determinar la calidad de la reserva, y el fin que uno puede darle.

Se debe tener en cuenta que siempre hay una merma en cuanto a calidad si uno hace la comparación entre el material original, cuando fue cosechado, con respecto al mismo material, conservado, luego de haber pasado un tiempo determinado. De todas maneras, los cambios no son tan drásticos como para que sea algo que mueva la aguja a la hora de decidir si hacer reserva con el excedente o no.

Estas reservas son una estrategia clave para todo productor ganadero, independientemente de las categorías que maneje, y el tipo de producción que haga, ya que le permite lograr una mayor intensificación y carga de animales o kilos por hectárea, y a su vez, lograr cierta estabilidad en los circuitos de pastoreo, logrando que las pasturas tengan el descanso adecuado para que puedan producir correctamente y a su vez puedan ser aprovechadas de una manera eficiente.

El motivo por el cual las reservas forrajeras cumplen este rol y son una herramienta fundamental, es porque le permiten al productor arrastrar todo el pasto que se produjo en las épocas en donde el forraje abunda, y el rodeo no tiene la capacidad de consumirlo, para las épocas en donde la cuestión se invierte, y es el campo quien no tiene la capacidad de producir, por cuestiones ambientales, climáticas por sobre todo, lo que el rodeo necesita.
Por otro lado le permite al productor estar un poco más al límite con la carga, y poder tener mayor cintura para poder tomar decisiones. En los sistemas en donde la variabilidad entre año y año es muy grande y donde no hay una estabilidad productiva, la opción de poder tener reservas hace que el ganadero pueda tomar la decisión de mantener la carga en esos periodos en donde en términos generales el forraje tiende a escasear respecto a la demanda. Es decir, le permite cubrirse, ante alguna eventualidad.

Cuando a la ganadería no se la intensificaban tanto como en la actualidad, cuando los sistemas ganaderos no buscaban la absoluta eficiencia y era más bien la agricultura la que se llevaba todas las miradas para innovar y producir de una manera más eficiente, lo que se buscaba respecto al forraje era más bien poder producir cantidad, sin importar la calidad o sacrificándose en parte. 

Hoy en día, existen excelentes materiales genéticos que hacen que se pueda producir en zonas en donde antes era imposible producir pasto o alguna forrajera que tenga el destino de reserva. Eso sumado al avance que existe en cuanto a máquinas que hagan la conservación del mismo y las técnicas, hicieron que en la ganadería se pueda pensar de una manera similar a la agricultura, pensando en sistemas altamente eficientes.

Hay sistemas en los cuales el motivo de hacer reservas es más bien buscar el volumen, la mayor cantidad de kilos de materia seca,  que aportan fibra a la dieta y el objetivo de producción, formas y estrategias, es absolutamente distinto que en el caso de los sistemas en donde lo que se busca con las reservas confeccionadas en los periodos de excedente, es que tengan la mayor cantidad posible. 

Además de que, según el objetivo, va a ser la especie que uno decida reservar y producir, va a ser el momento fenológico en el cual va a decidir hacer el corte para guardar ese forraje.

En términos generales lo que se hace cuando se busca volumen, es hacer que la planta crezca lo máximo posible, que genere la mayor cantidad de kilos de materia seca por hectárea, sin importar la lignificación, ni la digestibilidad del forraje, mientras que cuando la idea es hacer forraje de alta calidad, se suele cortar en un momento fenológico donde no alcanzó todo su potencial productivo, hablando en cuanto a kilos de materia seca por hectárea, pero que sí tiene su pico en cuanto a calidad.

Cuando se habla de pico de mayor calidad para el corte en los forrajes con destino a reserva, los atributos que principalmente se observan y se analizan van a ser el porcentaje de digestibilidad y el porcentaje de proteína.

Esto se debe básicamente a que cuando el pasto o el forraje tienen excelente digestibilidad y un alto contenido de proteína, la conversión de la reserva que se le suministra a cada uno de los animales es muy buena, lo que permite que con poco volumen el animal genere o produzca un kilo de carne. 

Es por ese motivo, que los forrajes de calidad son una excelente alternativa para usar a la hora de pensar en una suplementación, ya que no ocupan mucho lugar en el rumen, pero sí aportan gran parte de los nutrientes necesarios para la dieta.

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Uso correcto y cuidado de Pasturas
Pasturas
11 agosto, 2022by Piero Montelli

Qué cuestiones tener en cuenta para hacer un buen uso y manejo de las pasturas

Lo primero que se tiene que tener en cuenta es para qué es que queremos manejar bien le pasto. El objetivo de todo productor ganadero que tiene su producción con base pastoril es producir la mayor cantidad de kilos de materia seca por hectárea con la mayor calidad, palatabilidad y digestibilidad posible, sobre todo en los momentos en donde existen baches productivos en donde el pasto escasea, haciendo que se expresen todas las plantas que uno quiere, eliminando las que uno no quiere y que generan competencia a nuestras especies deseadas.

Todos estos objetivos deben ser cumplidos siempre y cuando haya un equilibrio con el ecosistema y mismo entre especies tanto de leguminosas como de gramíneas, haciendo que las primeras captan el nitrógeno atmosférico y se lo dejen disponible a las segundas para que puedan expresarse correctamente, logrando la perdurabilidad de las pasturas, haciendo que no se degradan, sino por el contrario, que aumenten su producción año a año.

No es tarea fácil lograr este equilibrio ya que depende mucho de los factores ambientales, y no solo se hace referencia al ambiente en cuanto al clima, sino que también a la posibilidad de tener personal  que esté dispuesto a trabajar de una determinada manera.  En muchos casos es necesario resignar un poco la perdurabilidad del sistema ya que por diversos motivos, ambientales o económicos, las necesidades de los animales no están en línea con las necesidades de nuestra pastura.

De todas maneras se debe tener en cuenta que las pasturas no son un cultivo agrícola, en donde la campaña dura un solo año, y ante cualquier eventualidad se arranca de nuevo. Se debe tener una mirada más bien a largo plazo y cuidar la pastura de una manera tajante.

Es todo un arte el manejar bien el pasto ya que, como se dijo anteriormente, se deben alinear las necesidades de hoy, sin cuidar las necesidades del mañana, sumándole a esto, que es un cultivo con una dinámica muy cambiante y con una estacionalidad muy marcada.

Hay épocas en donde el pasto produce más de lo que los animales necesitan, y otras épocas en donde el pasto no produce lo suficiente como para cumplir con los requerimientos del rodeo.

A esta estacionalidad también se le debe agregar la competencia con las malezas de cada uno de los periodos, de primavera, verano y otoño, y las de otoño, invierno y primavera.

Sin duda es todo un desafío.

Una vez establecida la pastura, ya crecida y lista para ser pastoreada, lo primero que se debe determinar para poder cumplir con todos los requisitos que se nombraron anteriormente, es la manera en la cual se la va a comer. 

Hay dos conceptos muy marcados respecto a esto que van a hacer a la perdurabilidad de la pastura, estos conceptos son la frecuencia y la severidad.

La severidad hace referencia a cuánto vamos a comer de esa pastura. Es decir, si se la va a comer al ras, si se le va a dejar un remanente alto o bajo, etc. El remanente es todo el material que queda luego de que las vacas hayan pastoreado el lote.

El remanente y la intensidad del pastoreo va a estar ligado con la selectividad de los animales. Es de suponer que a la hora de entrar al lote, los animales van a elegir las plantas más tiernas y más palatables, dejando de lado a las de menor calidad. Esto es algo que no se quiere ya que es cuestión de tiempo que todas esas plantas contaminen el lote y tengan el protagonismo dentro de esa pastura.

Es por ese motivo que la severidad, tiene que ser por lo menos, lo suficiente como para que las vacantes no tengan la posibilidad de elegir qué plantas comer y cuáles no, así no dejan en pie aquellas no deseadas, permitiéndo que le hagan competencia a las plantas que sí deseamos.

La frecuencia hace referencia a cada cuanto se va a comer la pastura y cuanto tiempo de descanso se le va a dar entre pastoreo y pastoreo. Una frecuencia baja, es decir, que va a tener mucho tiempo de reposo, va a ser que se le saquen menos cortes, pero que la pastura tenga más tiempo y que cada vez que entren los animales tengan alta disponibilidad de kilos de materia seca por hectárea.

Con respecto a esto se debe tener cuidado ya que una pastura pasada, puede tener mucho volumen, pero si se pasa y se encaña, se lignifica de más, haciendo que se pierda mucha calidad, aumentando la cantidad de fibra y disminuyendo la digestibilidad.

Tanto para la severidad como para la frecuencia no hay algo escrito y a rajatabla a seguir ya que esto depende tanto de la especie con la cual se esté trabajando, la época del año en la cual se está pastoreando, el ambiente, el objetivo y la categoría de vacuno que está entrando al lote.

No es lo mismo una vaca que está por parir, que necesita buena calidad, que un novillo que tiene margen para pastorear un pasto de calidad media, como así tampoco es lo mismo que sea en primavera, donde la tasa de crecimiento y de recupero es muy grande, que en invierno en donde la tasa de crecimiento es muy baja, y que para que el lote vuelva estar en condiciones óptimas tiene que pasar mucho tiempo.

Lo ideal para ser eficientes en el uso de la pastura y poder lograr todo lo planteado, es hacer un buen cronograma de los pastoreos, en donde se deben tener en cuenta, mes a mes, por un lado la producción del pasto en esa época y por otro los requerimientos de los animales en cada uno de los periodos.

Lo ideal sería que en el balance forrajero de todo el año, la oferta de pasto sea igual a la demanda del rodeo para que no se tenga que salir a buscar un suplemento por fuera, y así evitar entrar en gastos.

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gramíneas forrajeras para pastoreo
Pasturas
9 agosto, 2022by Piero Montelli

Conocer las gramíneas forrajeras para poder utilizarlas de una manera eficiente

Las gramíneas por tener cualidades diferentes a las leguminosas, a la hora de ser usadas para pastoreo se las tiene que manejar, como es de pensar, de una manera diferente.

Primero que nada, lo que se debe saber es cómo se componen, como es su morfología.

La parte más representativa de las gramíneas es lo que se conoce como macollo, que técnicamente es una planta que surge de otra. Es una forma de propagación propia de este grupo botánico y hace que crezcan muchas plantas a partir de una. Esto se conoce como macollaje.

El avance de crecimiento y desarrollo está dado por la tasa de aparición de las hojas, por la tasa de la elongación de esas hojas y por el tiempo de vida de cada una de esas hojas.

El tiempo en el cual tarda en salir cada una de las hojas, es decir, lo que se comentó anteriormente como tasa de aparición de hojas, está dado por factores ambientales, principalmente por la temperatura. Se puede expresar en la unidad de días, es decir, una hoja cada tantos días, pero está atado a la suma de grados centígrados, que promedian esos días en los cuales tarda en crecer.

El crecimiento de esas hojas, es decir, lo que tarda en expandirse completamente y tener toda su área foliar al máximo en cuanto expresión, también está atada a la temperatura. Lo que se observa es la elongación de su hoja a lo largo.

Las hojas de las gramíneas tienen una vida útil determinada y el tiempo que pasa entre que aparece una hoja y muere la otra, es lo que se conoce como la vida media de las hojas. Las gramíneas en general siempre tienen tres hojas vivas, y cuando aparece la cuarta, la primera muere.

El tiempo que transcurre entre la primera y la cuarta es lo que se conoce como vida media de la hoja y es muy importante a tener en cuenta a la hora de pensar en las rotaciones de los pastoreos ya que cualquier hoja que se pierda, por un lado fue energía e insumo que se gastó para producirla, y por otro, no convierte en producto, es decir, carne o leche, dependiendo de la actividad de la cual se esté hablando.

Entendiendo estos conceptos, el desarrollo y avance estructural de las gramíneas va a estar dado en una línea de tiempo según la aparición de las hojas, el tiempo que tarda en desarrollarse cada una de ellas, y el tiempo de vida que tienen.

Estos conceptos también hacen referencia a la disponibilidad de kilos de materia seca por hectárea de la pastura; dependiendo la cantidad de macollos que tenga la planta, la cantidad de hojas vivas que tenga y el tamaño de cada una de ellas, es que va a estar dada esa disponibilidad.

A su vez, se debe tener en cuenta que cuanto más área foliar tenga la pastura, más capacidad fotosintética va a tener y por ende, más posibilidad de desarrollarse y convertir la luz solar en alimento.

Una de las variables más importantes es la tasa de aparición de hojas, ya que es la que más incide en el resto. Esto se debe a que primero debe estar la hoja y luego las características de la misma, es decir, cuánto va a vivir esa hoja y cuán grande va a ser. 

Como se dijo anteriormente las variables ambientales que manejan esta aparición de hojas es la temperatura y el agua, sumado con los nutrientes. El hombre tiene la capacidad de poder incidir en cierta manera por sobre los nutrientes y la disponibilidad de agua pero no por sobre la temperatura, que es el factor más importante en esta cuestión.

En cualquier proceso químico, la temperatura juega un rol muy importante y es sabido que actúa como catalizador, cuanto más temperatura, más rápido suceden los procesos físico químicos. Las hojas no le escapan a este principio y es por eso que cuanto más temperatura, más rápido es el desarrollo de la planta.

El fitocromo es lo que se conoce como la sumatoria de los grados centígrados días que necesita la hoja para aparecer, lo que se dijo anteriormente de la tasa de aparición.

No todas las gramíneas necesitan la misma cantidad de grados centígrados acumulados para crecer. Algunas especies necesitan más grados que otras, como por ejemplo la festuca necesita mucha más temperatura que el raigrás.

Esto impacta directamente a la hora de pensar en la rotación de los pastoreos, ya que la vuelta va a ser mucho más rápida en las especies que necesiten menos acumulación de temperatura, que impacta directamente en la cantidad de días por cada hoja que aparece.

El impacto que tiene la temperatura en la producción de hojas también está asociado con el momento en el cual se encuentra la planta. Por ejemplo, a iguales temperaturas la planta no va a responder de la misma en otoño que en la primavera, y esto esta explicado por el estado fisiológico de la misma.

A medida que las temperaturas medias del día van en aumento, también lo hace la aparición de las hojas y el crecimiento de las mismas.

Estas cuestiones son muy importantes a tener en cuenta, ya que como se dijo anteriormente, el impacto que tiene por sobre la rotación de los pastoreos es sabida, teniendo una íntima relación con la eficiencia de cosecha del mismo.

La temperatura es un factor que el hombre no puede manejar pero sí el agua y los nutrientes. Si la planta presenta estrés hídrico, expresa este síntoma con algunos cambios que pueden verse a la vista, con el fin de perder la menor cantidad de agua posible y ser eficiente en su uso. Cuando la planta presenta este estrés automáticamente lo que hace es no elongar y expandir su área foliar ya que cuanto más área foliar tenga una planta, más expuesta está al sol y por ende a la posibilidad de perder agua a causa de la transpiración.

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Gatton Panic, gramínea perenne
Pasturas
24 mayo, 2022by Piero Montelli

Gatton Panic, una pastura megatermica que acompaña al productor ganadero

El Gatton Panic es una gramínea perenne, que crece en zonas donde las temperaturas son muy altas y con periodos cálidos alargados. Es por eso que se la considera como una pastura mega térmica.

Si bien es una especie que se adapta sin ningún tipo de problema a cualquier suelo, es necesario que tenga una textura liviana para poder hacer una correcta exploración con sus raíces.

Por este motivo, no es conveniente sembrarla en suelos donde predomina la arcilla. Si bien crece en zonas donde las lluvias son abundantes, tiene la capacidad de soportar periodos de sequía considerables, que repercuten directamente en su productividad. A pesar de esta tolerancia a las grandes lluvias, lo que no tolera son grandes períodos de anegamiento.

Tiene la capacidad de crecer de manera correcta por debajo de los árboles, aun pudiendo, por una cuestión de temperatura y microclima que se genera allí, estar verde en otoños prolongados o primaveras tempranas.

Para su siembra la mejor época para hacerlo es en la primavera, anticipándose a los primeros aguaceros.

Como es una planta de zonas calurosas, se debe tener en cuenta y conocer cómo viene el año, para que no se encuentre en el mismo momento donde los calores aprietan, el estadio de plántula, ya que podrían marchitarse muy fácilmente.

La profundidad de siembra debe ser la mínima, tratando de que la semilla esté arriba, y se debe tener en cuenta que tiene una emergencia dispareja; no todas las plántulas brotan en el mismo momento.

El primer año, para que la planta se pueda arraigar bien y echar raíces, es recomendable que los pastoreos no sean tan intensos. Tiene la ventaja de ser una planta con una alta capacidad de resiembra.

Con respecto a la maquinaria para su siembra, no es necesario una máquina en particular y puede hacerse sin problema con cualquier sistema de siembra.

La densidad de siembra es de entre 5 y 7 kilos de semillas por hectárea, siempre y cuando sean de buena calidad y con buena viabilidad. 

Se recomienda sembrar semillas que se cosecharon el año anterior. Esto se debe a que la semilla cuando está recién cosechada, tienen un poder germinativo bajo por que se encuentra en una suerte de periodo de dormición. A medida que pasan los meses, la semilla se va “despertando” y está lista para ser sembrada y que germine con éxito.

Existen varias maneras o métodos para poder determinar la calidad de la semilla. Para conocer la viabilidad de las semillas, esto quiere decir cuántas semillas están vivas o en condiciones de germinar a la hora de ser sembrar, se hace el test de tetrazolium.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta a la hora de evaluar la semilla es conocer su poder germinativo. 

Al igual que en otras gramíneas mega térmicas una manera de poder determinar la calidad es comparar el número de plántulas normales por cada kilo de semillas.

Para hacer esta prueba lo que se hace es agarrar una muestra de un peso conocido, y hacerlas germinar en papel húmedo con Ácido Giberélico, expuestas a la luz y a temperaturas que ronden entre los 20 y 30 grados centígrados. Después de 21 días lo que se hace es contar la cantidad de plántulas que germinaron de manera normal y luego, por medio de la regla de tres simple, se expresa el resultado en kilos.

Como toda mega térmica, en comparación con las pasturas templadas, tienen la característica de generar mucha biomasa. Si bien la productividad está atada a las condiciones tanto ambientales como de manejo, son pasturas que pueden llegar a producir hasta diez mil kilos de materia seca por hectárea.

Como se comentaba anteriormente, la productividad no solo depende de las condiciones climáticas sino que también del manejo que uno le dé. Si las cuestiones ambientales, principalmente las precipitaciones y las temperaturas son favorables, es una pastura a la cual se le pueden llegar a sacar hasta cuatro pastoreos por año.

La calidad de la hoja a la hora de ser comida depende mucho de cuando es pastoreada y que periodos de descanso se tuvo entre pastoreo y pastoreo.

Los rebrotes primaverales son los de mayor calidad, con un contenido de proteína bruta mucho mayor que en el resto del año y con una alta digestibilidad.

Cuando el periodo entre pastoreo y pastoreo es muy largo, la planta tiende a ensañarse, lignificarse y perder palatabilidad, como así la digestibilidad y el porcentaje de proteína bruta tienden a bajar.

Es una especie que tiene su período explosivo de crecimiento muy marcado, donde las vueltas de pastoreo se deben hacer de manera rápida para que no suceda lo mencionado anteriormente y se la pueda aprovechar de la mejor manera. Este es uno de los motivos también por el cual se la debe manejar en esa época con mucha carga animal por hectárea, teniendo excelentes resultados desde el punto de vista nutricional.

Lo que se debe lograr en estos casos es que la planta se quede en estado vegetativo el mayor tiempo posible para que justamente no se pase, ya que bajo estas condiciones los animales pueden llegar a convertir el pasto de una manera muy eficiente y llegar a engordar hasta un kilo por día sin necesidad de ningún otro suplemento.

En pie es la mejor manera de aprovecharlo al Gatton Panic ya que si uno lo compara con el diferido, las diferencias respecto a la proteína bruta y a la digestibilidad son notables. De todas maneras suministrar de manera diferida es una buena alternativa y no se la deja de lado como tal por el simple motivo de que en pie sea mejor.

Por todas las cuestiones nombradas anteriormente, de su potencialidad respecto a la capacidad que tiene de producir muchos kilos de materia seca por hectárea, y además que esos kilos de materia seca tengan una alta calidad de conversión y poder llegar a obtener excelentes resultados de engorde por individuo, es que esta mega térmica es una gran aliada para el productor ganadero argentino de las zonas cálidas.

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Pasturas
10 mayo, 2022by Piero Montelli

Manejo de pasturas

Si se habla de asuntos importantes en lo que respecta a la ganadería, el uso del pasto es un tema que no puede quedar afuera. Primero que nada hay que tener en cuenta que el pasto es uno de los recursos más importantes que tiene el ganadero para alimentar a sus animales y mejorar la rentabilidad de su negocio.

El manejo adecuado de las pasturas tiene que estar enfocado en ciertos objetivos:

  • Producir la mayor cantidad y calidad de pasto posible sin deteriorar su permanencia
  • Lograr la máxima perdurabilidad
  • Conservar las especies claves, no degradarla y lograr un equilibrio entre las especies
  • Generar en los periodos de máxima producción, un buen excedente para aprovecharlo en los periodos de escasez.

Hay tantas formas de manejar el pasto como productores, no hay una receta lineal que un ganadero pueda seguir. Los ambientes son diferentes como también lo son los suelos, los objetivos, y las posibilidades de cada uno de los productores.

Uno de los factores claves es el cómo se pastorea.

No solo se debe tener en cuenta cada cuanto es cosechada, sino que también con que intensidad se la come en cada pastoreo. Estas dos variables tienen un efecto directo en la perdurabilidad de la pastura.

La intensidad y la periodicidad depende no solo de la especie sino también de la época en la que se le este entrando a comer.

El pastoreo continuo es aquel tipo de pastoreo que se lo deja al animal en el lote de manera permanente, sin cambiarlo de lugar. Esto hace que los animales seleccionen las especies más palatales y que más les gusta, teniendo la posibilidad también de comer su rebrote. Esto con el paso del tiempo tiene un efecto negativo sobre la pastura, haciendo que perduren las especies que menos deseamos y que desaparezcan las que queremos producir, ya que las vacas, al haberla sobre pastoreado hacen que no tengan la posibilidad de perdurar.

Por lo contrario al pastoreo continuo, existe lo que se conoce como pastoreo rotativo. Básicamente es rotar a los animales de los lotes para que, a diferencia del pastoreo continuo, no puedan seleccionar, comerse los brotes y extinguir a las plantas deseadas y además, para que tenga el descanso suficiente para crecer, generar reservas y poder volver a ser pastoreada.

El tema de las malezas es algo que no afecta tanto a los sistemas pastoriles como si a las producciones de grano. Se entiende como maleza a toda planta que crece y compite con los pastos que nosotros estamos buscando producir.  En ganadería, a diferencia de la agricultura, se tiene la posibilidad de  combatirlas con un buen manejo de los animales, sin necesariamente tener que aplicar un producto químico. Las altas cargas hacen que no haya una selectividad y que los animales además de comerse la pastura, también se coman a la maleza. En algunos casos, cuando el pasto vuelve a crecer le gana a la maleza y la tapa, sin darle la posibilidad de fotosintetizar y por ende poder desarrollarse.

Otra ventaja que se tiene a la hora de manejar las pasturas, si uno lo compara con la agricultura, es lo que genera el efecto animal.

Los animales al pisotear el pasto, cortarlo con los dientes, orinar y defecar, tienen un efecto positivo por sobre la pastura, devolviéndole parte de los nutrientes que exporto cuando cosechó ese pasto. Algo similar a la agricultura y la exportación de los nutrientes sucede cuando se hacen rollos o fardos; llevando todos esos elementos a otra parte del campo.

Hay que tener en cuenta esto ya que lo que devuelven los animales al campo cuando pastorean es algo a considerar, se estima que se pueden llegar a devolver un 80 % de los nutrientes que fueron ingeridos. Cuando hablamos de pasturas, podemos hablar de pasturas puras o pasturas consorciadas. Las pasturas puras son aquellas que están compuestas por una sola especie mientras que las otras, tiene dos o más especies en paralelo. Si bien puede existir una competencia entre las especies de una pastura polifítica, por lo general se genera una simbiosis. Estas pasturas están compuestas por gramíneas y leguminosas, cada una cumpliendo un rol específico. 

Las leguminosas tienen la capacidad de tomar nitrógeno atmosférico e incorporar al suelo para que sea utilizado por las gramíneas y a su vez le aportan una buena cantidad de proteína a la dieta balanceándose con la fibra aportada por parte de las gramíneas. Un tema importante en el manejo de este tipo de pasturas es la competencia por la luz. La estructura y tipo de crecimiento de la especie es la que va a determinar la capacidad de ahogo que tiene para con las demás plantas.

La disponibilidad de nutrientes también determina la coexistencia entre gramíneas y leguminosas.

Cuando los niveles de nitrógeno en el suelo están por debajo de la media, la situación es favorable para el crecimiento de las leguminosas; cuando este nutriente se equilibra, hay lugar para el crecimiento de las gramíneas, que gracias a su crecimiento más bien erecto, encuentran su lugar para expresarse. Lo mismo sucede cuando los niveles de fosfato son bajos. Una vez que mejoran los niveles de nitrógeno y fosfatos, se dan las condiciones para que aparezcan las gramíneas.  Es por eso que es importante en suelos pobres, promover el crecimiento de las leguminosas y cuidar el tapiz de gramíneas, para que cuando las leguminosas hayan cumplido su rol de darle las condiciones a las gramíneas, estas estén en condiciones de aparecer.

Las pasturas tienen sus picos productivos en los periodos primaverales y otoñales. Estas son las épocas en donde uno debe hacer el mejor manejo posible para sacarle el jugo a sus pastos y generar reservas. En los periodos de invernales y estivales, en donde las pasturas no producen, o producen poco, se utilizan lo que se llaman verdeos de invierno y de verano. Estos verdeos, son cultivos anuales y se usan como estrategia para alimentar a la hacienda durante estos periodos y poder darle lugar a recupero a las pasturas.

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