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Pasturas
HomeArchive by Category "Pasturas"

Categoría: Pasturas

Silaje de calidad y contenidos de proteína
Pasturas
7 febrero, 2023by Piero Montelli

Silaje de calidad. ¿Cómo lograr altos contenidos de proteína?

Los silajes más allá de las tecnologías aplicadas para su confección, han ganado un lugar importante en la producción ganadera de carne y leche en nuestro país. Si bien en sus inicios surgieron como una transferencia de material de una época de alta producción a una de escasez, hoy en día es un recurso fundamental para mantener cargas y productividades. Un parámetro de importancia es la calidad nutricional y particularmente el contenido de proteínas. Con estrategias de manejo del cultivo y del proceso de ensilaje pueden lograrse concentraciones interesantes. 

 

Uno de los problemas de mayor frecuencia y gravedad a la hora de realizar un silaje de pastura refiere a los factores que influyen de manera determinante en los compuestos nitrogenados y no nitrogenados que surgen de la solubilización de las proteínas. A la hora de alimentar con un silo que contenga una cantidad de proteínas solubilizadas significativa demanda una mayor cantidad de energía en la dieta para volver a formar las cadenas proteicas. Esta situación resulta en una pérdida de eficiencia por mayor requerimiento de recursos energéticos para lograr igual resultado. 

 

La solubilización de las proteínas se ve afectada principalmente por los siguientes factores. 

  • Humedad: al realizar de manera correcta un pre oreado del material a ensilar, junto con buena determinación de la humedad antes del ensilaje, la tasa de solubilización disminuye. El desafío es lograr el mínimo de humedad sin que se afecte la compactación de material y los procesos fermentativos posteriores. 
  • Temperatura: este parámetro de los silos disminuye al reducir lo más posible la fase aeróbica del proceso. Esta fase es inevitable, pero con una tasa de alimentación constante, un llenado rápido de los silos, tamaño de picado uniforme y correcta compactación se reduce la temperatura y, por ende, la solubilización de las proteínas. 
  • Plazo de estabilización: la estabilización del material ensilado inhibe la acción de las proteasas, que son las enzimas encargadas de la degradación de las proteínas. Esta disminución en la solubilización de proteínas es beneficiosa para el sistema ya que requiere menor aporte de energía por parte de la dieta. 
  • pH: en la mayoría de los silos de pasturas integradas por leguminosas, el descenso de pH se ve afectado por las características propias de las especies, las cuales presentan menores contenidos de carbohidratos y mayores contenidos de proteína que actúan como buffer. La correcta compactación junto con el momento de corte y confección sumado al uso de inoculantes, ayudan al descenso del pH de manera más rápida. Toda práctica que pueda realizarse para lograr niveles de acidez son deseables para evitar el efecto de la solubilización de las proteínas. 

 

Momento de corte según especie

Para la alfalfa, principal leguminosa forrajera y que presenta un amplio abanico de aprovechamiento, el punto óptimo en que se encuentra un equilibro entre el volumen y la calidad, es cuando se observa el botón floral. Para el caso de las gramíneas el momento en que se registra el mayor volumen con la mayor calidad posible es en el estadío de hoja bandera o prefloración.  

 

Cuando se decide utilizar para el ensilaje verdeos de invierno como ser cebada, avena o centeno, el corte se recomienda en el estado de grano lechoso. En estos casos, estas especies permiten estirar el corte y picado un tempo más ya que mantienen la palatabilidad aún en estadios de madurez avanzada. De igual manera, si bien se puede picar avanzado el ciclo, es importante no retrasar demasiado este momento para evitar un excesivo secado y por ende pérdida de granos por caída. 

 

La alfalfa tiene requerimiento casi excluyente de un período de oreado antes del picado ya que al momento óptimo mencionado el porcentaje de humedad se encuentra entre el 76% y el 86%.

 

Maquinaria recomendada

Lo más conveniente al momento de realizar el corte para pre oreado es contar con segadoras que cuenten con rodillos acondicionadores para reducir el tiempo en el que el forraje está en el lote con el riesgo eventual de ser alcanzado por las precipitaciones lavando los nutrientes y parte del material de mayor riqueza nutricional. Estos rodillos laceran los tallos de las plantas cortadas facilitando la pérdida de agua por una exposición más directa a las condiciones ambientales. También se busca reducir el tiempo de respiración del material vegetal, la cual es hecha a expensas de los azúcares presentes en la planta. 

 

Si bien pueden utilizarse para la confección de silos de materiales con estados de madurez más avanzados como ser avena, cebada o centeno (por los motivos mencionados anteriormente), los cabezales de corte picado directo no suelen ser apropiados para ser utilizados en la confección de silajes de leguminosas. 

 

Salvo situaciones muy particulares, no se recomienda el uso de rastrillos ya que es muy probable que se incorpore tierra al material a ensilar repercutiendo en la calidad posterior del silaje. A la hora de efectuar silos de calidad deberá procurarse contar con maquinarias de gran ancho de labor y sobre pasturas que aporten un buen de manera tal que las andanas resultantes presenten una densidad de material que evite la necesidad de juntar distintas andanas para el mejor funcionamiento de la maquinaria. 

 

En caso de ser estrictamente necesario tener que recurrir al uso de rastrillos, los más acordes son aquellos que no requieren del contacto con el uso para su funcionamiento, sino que son accionados de manera hidráulica. 

 

Confección y almacenaje

En relación a las estructuras de almacenaje, las silobolsas se presentan como la estructura ideal para los silajes ya que presentan una amplia versatilidad. Las mismas pueden armarse en los lotes donde se pica el material, en los lotes donde se va a suplementar, permiten realizar cortes en la bolsa si no se completa la capacidad, etc. El proceso fermentativo no depende del llenado del total de los metros de fábrica. Esto es importante en los silajes de pasturas o verdeos ya que el rendimiento para la presupuestación es más difícil de determinar. Un aspecto a considerar es que el material pre oreado presenta menos capacidad para correr dentro de los camiones o carros de traslado, siendo los ideales (más allá de la capacidad limitada) los que disponen de cadenas en el piso.  

 

A la hora de elaborar silajes de pastura en silobolsa, hay que prestar especial atención al túnel de compactación y el llenado de la estructura ya que, por no desplazarse el material de manera fluida, se generan áreas de falta de compactado y otras de sobre compactación afectando la anaerobiosis buscada y, en consecuencia, la fermentación y la calidad del producto final. 

 

Recomendaciones

 

En todo proceso de ensilaje, las condiciones y manejo a los que se exponga el cultivo, la práctica y el almacenamiento repercuten de manera directa en el resultado final. Estos cuidados deben extremarse con los silajes de pasturas base leguminosas ya que las características propias de la especie afectan la fermentación láctica deseada. Se recomienda el uso de inoculantes, monitorear el tamaño de picado y la regulación de la embolsadora durante el proceso de confección.

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Intervención en pastizales degradados
Pasturas
31 enero, 2023by Piero Montelli

Estrategias de intervención en pastizales degradados.

Se denomina pastizal natural a aquellas comunidades integradas por distintas especies vegetales que interactúan entre sí y con el ambiente en que se encuentran. En base a la composición y las interacciones se conforman diferentes tipos de pastizales. Pueden ser desde pastizales propiamente dichos (cuando están dominados por gramíneas exclusivamente) a aquellos en los que coexisten gramíneas, herbáceas no gramíneas y especies leñosas (árboles y arbustos). Para estos últimos la densidad y composición de las especies leñosas determina la clasificación en monte o sabana. 

Las interacciones que se producen entre las especies que lo integran, ya sea inter o intra especies, hace referencia a los eventos de competencia por recursos como ser espacio, luz, agua y nutriente. También se encuentran relaciones de simbiosis y sinergia, como son los microorganismos fijadores de nitrógeno o solubizadores de fósforo. 

Finalmente, una última caracterización establece una categorización en función del ambiente donde se encuentre el pastizal o la posición topográfica que ocupa dentro del relieve. Es así que se conocen pastizales de lomas, de bajos (dulces o alcalinos), etc.

Puede afirmarse que en general casi toda el área cubierta por pastizales naturales del país, se encuentra en distintos grados de degradación. Para citar un ejemplo de degradación se mencionan los pastizales del Chaco árido argentino en donde la pérdida de biodiversidad y productividad a causa del sobrepastoreo por animales domésticos es evidente. 

Pastizales de ecosistemas áridos y semiáridos

Los ecosistemas áridos y semiáridos cubren una gran superficie nuestro país. En la argentina las zonas áridas y semiáridas se ubican en las regiones de Puna, Chaco (árido, semiárido), Valles Áridos, Monte y Patagonia y ocupan alrededor de 2.700.000 km2, equivaliendo en conjunto a las tres cuartas partes de la superficie total del país. 

La degradación de esos ambientes a causa del uso antrópico es un problema que adquiere cada vez mayor seriedad y su rehabilitación resulta de vital importancia desde el punto de vista productivo y ecológico. 

Estrategias de intervención

Quiroga et al, establecieron que las estrategias más frecuentes para recuperar la vegetación en áreas degradadas incluyen la siembra de especies forrajeras, tratamientos para mejorar las características del suelo, o la creación de micrositios favorables para el establecimiento y el crecimiento de las plantas. La probabilidad de lograr buenos resultados con las prácticas orientadas a recuperar la vegetación de los pastizales degradados, tiende a disminuir con la marginalidad del ambiente en el cual se encuentra.

En base a esta afirmación anterior es que la fragilidad de los ecosistemas pastoriles y su capacidad de recuperación está afectada por la precipitación media anual, menor disponibilidad de nutrientes en el suelo, estado de degradación inicial, etc.

La degradación por un uso inapropiado de los pastizales limita la productividad primaria y secundaria, considerando a esta última como la producción ganadera que pueda obtenerse de ese recurso. La degradación puede caracterizarse mediante la observación y cuantificación de algunos indicadores basado en el ambiente como ser: presencia de arbustos y densidad, densidad y clasificación de gramíneas por valor forrajero, videncias de erosión hídrica y eólica (arrastre del suelo, la formación de cárcavas y zanjas, desagregación, remoción y transporte de partículas de suelo, etc.). 

Algunas de las estrategias principales de intervención para revertir o mitigar los procesos de degradación en pastizales naturales son: clausura, exclusión del pastoreo planificada, control de leñosas (mediante control químico o medios mecánicos), desmonte (total o selectivo), quema prescripta e intersiembra. En el presente artículo se tratarán clausura, exclusión del pastoreo planificada, control de leñosas (mediante control químico) y rolado

Descripción de las estrategias: 

Clausura: 

Se considera clausura a la exclusión de animales que pastoree del pastoreo por más de dos años. La duración se determina en base a la condición inicial del sistema y la condición esperada luego de la intervención. Es importante considerar que esta práctica implica sacrificar cierta superficie del establecimiento. Sin embargo, seguir utilizando esos potreros en donde se registra degradación severa, la oferta es de bajo forraje consumible y en general de muy baja calidad y digestibilidad, producto de la pérdida de especies de buen valor forrajero. 

Exclusión del pastoreo planificada: 

Este concepto debe diferenciarse del anterior. exclusión del concepto clausura. En este método, los descansos son de mayor duración y la superficie afectada es de mayor magnitud, acumulando el forraje producido. Se suma que, la alta carga instantánea que requiere la implementación de esta estrategia, permite un mejor control de la selectividad por parte de los animales que pastorean. Altas cargas determinan una mejor eficiencia de cosecha y un mayor grado de utilización sin resentir la productividad de las especies valiosas.  

Control químico: 

Esta estrategia se basa en el uso diferentes herbicidas y/o arbusticidas con el objetivo de producir la muerte o en otros casos el debilitamiento de las especies.

Producto de desmanejos que dieron lugar a consumos selectivos por parte de los herbívoros domésticos, se modifican las proporciones de los individuos que componen el sistema, con el consecuente aumento en la densidad de leñosas, arbustivas y pajas, por ser especies de menor palatabilidad. Sumado a la baja en la calidad se agrega el impedimento para el acceso al pastoreo que representan estas especies. El control del monte con herbicidas depende de varios factores como ser susceptibilidad de las especies en base al crecimiento óptimo de la planta, dosis de aplicación, método y época del tratamiento. Si bien es una estrategia que, realizada correctamente logra un control eficaz, puede representar un costo elevado por la demanda eventual de mano de obra para su ejecución, basado en lo expresado en el párrafo anterior. 

Rolado: 

El rolado consiste en el uso de un cilindro de dimensiones variables con cuchillas en el perímetro del mismo dispuesta de manera perpendicular al sentido de avance. Adema et al en 2003, concluyen luego de experiencias en campos de la provincia de La Pampa que los restos de arbustos que pasan a formar parte de la cobertura de broza sobre la superficie, así como el aumento de la rugosidad del suelo provocado por las cuchillas del rolo, contribuyen a incrementar la humedad edáfica. Esto es consecuencia de la reducción del escurrimiento y el aumento de la infiltración de agua en el perfil. Estos valores muestran que la productividad media del pastizal rolado fue 91 % mayor que la del pastizal natural, como consecuencia del mejor aprovechamiento del agua edáfica por parte el estrato graminoso – herbáceo. A diferencia de los métodos químicos esta estrategia también impacta en las condiciones de suelo ya que hay una mayor captación de agua, se producen sitios de establecimiento y germinación de semillas, así como la liberación de espacios para el acceso de los animales a las especies forrajeras existentes que se encontraban fuera del alcance por parte de los mismos. 

Conclusión

En función del abanico de sistemas productivos que se encuentran sobre estos pastizales y la variabilidad de estos en cuanto a composición, posición, manejo, antecedentes, etc., o existe una estrategia de intervención que pueda determinarse como superior por sobre las otras. Cada situación particular, tenido en cuenta las aclaraciones anteriores, determina que la estrategia a adoptar para intervenir sea particular en cada caso.

Una estrategia puede resultar muy acorde para un ambiente y no para otro, así también como en función del manejo posterior que se haga del recurso intervenido. 

 

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Pasturas megatérmicas
Pasturas
26 enero, 2023by Piero Montelli

Rejuvenecimiento de pasturas megatérmicas. El pasto llorón

El pasto llorón (Eragrostis curvula) es una especie clave en las cadenas forrajeras en los ambientes semiáridos para la ganadería bovina. Se han registrado en distintas partes de esta gran región incrementos en las superficies agrícolas. Si bien son sistemas que en principio se presentan como más simples, las particularidades de la región determinan una cantidad de riesgos potenciales a diversas degradaciones. 

 

La principal degradación en estos ambientes se produce por la acción del viento sobre los suelos con escasa o nula cobertura. En segundo lugar, se encuentra la producida por el agua (principalmente de lluvia) mediante el arrastre de sedimentos a favor de la pendiente. En los últimos años el riesgo de erosión tanto hídrica como eólica se ha incrementado producto de la mayor remoción edáfica y los cambios en la dinámica de la cobertura de los suelos.

Las zonas semiáridas se caracterizan por poseer suelos arenosos con limitada fertilidad química y física, eventuales pendientes en algunos casos que superan al 2%. A lo anterior se le suma la intensidad de los fuertes vientos y recurrencia de las heladas. 

La renovación de pasturas se encuentra como una alternativa importante sobre todo a la tendencia observada de las mismas a la disminución del stand de plantas fundamentalmente por condiciones de manejo del pastoreo inadecuadas como ser plazos muy extensos e irregulares a lo cual se le suma la ocurrencia de sequías.

Estrategias para el rejuvenecimiento

Hay sistemas ganaderos que recurren al establecimiento de pasturas de pasto llorón con la finalidad de prevenir la degradación eólica. El volumen de pasto que aporta, el desarrollo de raíces y la cobertura que se logra una vez establecida la pastura, la convierten en una excelente herramienta para el logro del objetivo. En contraposición, es una especie que presenta una muy lenta implantación (propio de las megatérmicas), demanda una preparación del suelo y una siembra superficial debido al tamaño de su semilla y presenta una pérdida de calidad con el envejecimiento de la pastura. Es en este punto que se pueden realizar estrategias para el rejuvenecimiento con el objetivo de aumentar la densidad de plantas, disminuir o eliminar las malezas que compiten con la especie forrajera y aumentar la cantidad de raciones. 

Una experiencia realizada en Río Cuarto, provincia de Córdoba, intervino un lote de pasto llorón implantado en el año 1976, al cual se dividió en cuatro parcelas. A dos parcelas se les realizó rejuvenecimiento mecánico mediante la pasada de rastra de doble acción y siembra de trébol de olor blanco (Melilotus alba). Las dos restantes parcelas, sin intervenir se conservaron a modo de testigo. La intervención fue realizada en el año 2018 y en cuatro ocasiones, distribuidas entre 2019 y 2020, se realizaron cortes a la altura del bocado del animal. 

Los cortes fueron realizados el 17/05/2019, 04/09/2019, 09/01/2020 y 28/02/2020 y en cada ocasión se evaluaron, en el pasto llorón, los siguientes parámetros: productividad de materia seca (kg/ha), % de materia seca (MS), fibra en detergente ácido (FDA), energía metabolizable (EM) y proteína bruta (PB). 

A continuación, se muestran los resultados de los parámetros de productividad de MS, FDA y EM.

No se observan cambios significativos en entre ambos tratamientos para los parámetros evaluados, lo que implica que no se afectan estas variables del sistema.  Cuando se comparó el contenido de proteína bruta en el pasto llorón intervenido respecto al testigo se obtuvo el siguiente gráfico, en donde si se observan variaciones significativas.  

 

La diferencia entre el porcentaje de proteína bruta entre un tratamiento y el otro representó aproximadamente un 34% registrado en el periodo estival para el tratamiento de intervención en pasto llorón con intersiembra de trébol de olor blanco. Este incremento puede explicarse por diversas causas. Por un lado, el efecto de la labranza que provoca una oxidación y mineralización de la materia orgánica presente en el lote favoreciendo la infiltración y retención de agua, así como una mayor captación de nitrógeno. En estos suelos con texturas arenosas, la retención de agua es un desafío ya de por s para acompañar las escasas precipitaciones que se registra habitualmente. 

Las causas que se enumeraron derivan indirectamente en un incremento en la productividad de la pastura. 

Otras experiencias

En la zona norte de Bahía Blanca se llevó a cabo otro ensayo por parte de INTA en el que se evaluaron los resultados de intervenir una pastura degradada de pasto llorón con una densidad de matas de 1,8 matas /m2. Los tratamientos evaluados fueron pasada de rastra, pesada de cincel, siembra al voleo, y la realización de las mismas labranzas más la siembra al voleo en el mismo momento. El ensayo se repitió a mitad del mes de junio durante los años 2006, 2007 y 2008. Los parámetros evaluados fueron densidad de matas por metro cuadrado y productividad de la materia seca acumulada (kg MS/ha). Las mediciones se realizaron luego de cada ciclo de crecimiento (desde primavera hasta las primeras heladas). La productividad se evaluó mediante corte tijera a 0,07 m de altura. Para esta experiencia realizada, las intervenciones manifestaron respuestas significativas en la densidad de plantas y la productividad de la materia seca entre los tratamientos. En la evaluación de densidad de plantas entre el testigo y la labranza con cincel, no se encontraron diferencias, pero si con los demás tratamientos evaluados. El agregado de semillas unto con las labranzas resulta un factor importante ya que la productividad de la materia seca acumulada arrojó diferencias significativas respecto al testigo tanto para los tratamientos de siembra al voleo combinados o no con labranzas. 

A continuación, se presenta la tabla que resume los resultados de la experiencia.

Conclusiones

Se encontró que la técnica de rejuvenecimiento o renovación de las pasturas de pasto llorón son una estrategia válida. Mediante el laboreo mecánico permitió incrementar el porcentaje de proteína bruta en el pasto llorón sin afectar la productividad de la pastura expresada en kg/MS por hectárea. En el caso de la incorporación de semillas, ya sea mediante el voleo o la siembra junto a una labor, ha resultado en incrementos significativos. 

Si bien ha demostrado ser una estrategia válida y recomendada para este recurso forrajero, es importante considerar que la ejecución de esta técnica impide el pastoreo temprano del recurso intervenido debiendo esperar entre 6 y 8 meses para el pastoreo del área intervenida. Esta situación debe ser considerada en la presupuestación forrajera.

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Ensilaje de pasto camba FCA
Pasturas
12 enero, 2023by Piero Montelli

Ensilaje de pasto camba FCA. Experiencias en el norte de Santa Fe. 

La conservación de forrajes en forma de silaje para planteos ganaderos es una práctica que inició en los años 90 y fue adquiriendo cada vez más protagonismo. De los primeros silos torta, bunker o puente, la irrupción de la tecnología del embolsado, junto con maquinaria de gran capacidad de trabajo hizo que esta técnica de conservación sea, a su vez, adoptada por productores de distintos niveles tecnológicos. 

En general las primeras experiencias se realizaban con cultivos anuales a los que luego se incorporaron verdeos de invierno y de pasturas templadas.

Los forrajes utilizados con mayor frecuencia son sorgos y maíces, pasturas base alfalfa y Grama Rhodes, gatton panic, avena, etc. 

Con la migración y explosión de la ganadería en área no tradicionales como NEA y NOA, se incorporaron y desarrollaron pasturas perennes megatérmicas que permiten altas producciones de MS en un perdido en que las condiciones de temperatura y humedad son coincidentes con su requerimiento. Estas especies han demostrado una excelente producción en lo que refiere a volumen, pero en contraposición la calidad ofrecida disminuye muy rápidamente. Transferencias de producción de un periodo a otro conservando la calidad es una de las estrategias que se busca implementar en varios establecimientos. 

Los principales aportes del silaje en los sistemas ganaderos tienen relación con el incremento de carga animal, el balance de las dietas y el manejo de los forrajes contando con un recurso que permite la concentración de animales permitiendo recuperar y descansar las restantes pasturas 

Características de las megatérmicas

Entre las megatérmicas existen genotipos para todas las zonas. Las megatérmicas tropicales tienen un buen desempeño en áreas con precipitaciones anuales del orden de los 1.200 a 1.500 mm, suelos profundos y en algunos casos ácidos. Las megatérmicas templadas manifiestan una evolución positiva para su empleo bajo la forma de pasturas en zonas con algún rasgo marginal. Algunas o varias de estas limitantes fomentan su uso: suelos con problemas de drenaje, componentes sódico-salinos, marcada amplitud térmica (-18 a 38 °C) y estacionalidad de lluvias (350 a 390 mm), baja disponibilidad forrajera estival y reducida productividad de los componentes nativos producto de la degradación y pérdida de especies valiosas.

Características de la zona

La región norte de la provincia de Santa Fe podría describirse como una región de transición entre los climas templados y subtropicales. Esta transición también lo reflejan los suelos que se encuentran al igual que la vegetación que sobre este se desarrolla. En cuanto a la oferta forrajera suelen registrarse déficit durante el invierno y principio de primavera.

Durante el año 2019, en la Estación Experimental Reconquista de INTA se realizó una experiencia de ensilaje a nivel de microsilos de Pasto Camba FCA. Esta pastura difundida ampliamente en los últimos 10 años es una especie nativa del noreste de Argentina, Paraguay y sur de Brasil. La misma fue mejorada y actualmente está inscripta en el Instituto Nacional de Semillas (INASE). Uno de los atributos más sobresalientes es que la floración y maduración se da tardíamente en otoño, a diferencia de otras megatérmicas en las que estos procesos ocurren en más temprano. Lo anterior permite que el material conserve más hojas que tallos durante más tiempo mejorando la calidad de lo que el animal consume. 

Material ensilado

Una variable que tiene mucha influencia en todo proceso de ensilado es la concentración de carbohidratos no estructurales (CNE) o solubles. Estas azucares son la principal fuente de sustrato en la fase de fermentación del silaje. Una característica de las especies megatérmicas es que la cantidad de estos carbohidratos es baja y más aún en las etapas de fructificación y maduración. 

Un indicador que expresa la calidad del proceso de ensilaje es el pH. Valores bajos de pH aseguran una mejor conservación del silaje ya que impide la proliferación de microorganismos que degraden los componentes valiosos. Para el caso estudiado el valor de pH se ubicó alrededor de 5, indicando que la instancia de ensayo podría llevarse a cabo en condiciones de producción con similares resultados. Se observó una tendencia, aunque las diferencias no hayan sido significativas, al aumento de pH con el paso del tiempo de almacenaje. 

En cuanto a la calidad del material ensilado medido a través del % de proteína bruta (PB), % materia seca (MS), % fibra en detergente neutro (FDN) y % de digestibilidad, muestra los siguientes valores. %MS: 24,3; %PB: 5,36; %FFDN: 70,8 y % de digestibilidad 51,78.

Recomendaciones

Es posible realizar el ensilaje de Pasto Cambá FCA con buenos resultados. Como en todo proceso, es fundamental monitorear las buenas prácticas en todas las etapas picado, compactación, sellado y posterior extracción procurando el menor ingreso de aire exterior que inicie procesos de fermentación secundaria. De ocurrir este tipo de fermentación, la calidad del silo está en riesgo. Los resultados de análisis en cuanto a la calidad nutricional arrojan valores que se ubican en los rangos esperados, considerando el tipo de forraje y la época del año en que se realizó la práctica. Se logró silaje de calidad suficiente En cuanto a la aplicación de este recurso, permite ser utilizado como aporte de fibra en dietas de mantenimiento e incluso registrar leves ganancias de peso si se balancea la dieta con proteína par elevar los tenores de esta última. 

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Degradación de los pastizales y consecuencias
Pasturas
7 diciembre, 2022by Piero Montelli

Pastizales naturales, degradación y servicios ecosistémicos.

Se denominan pastizales naturales a aquellas comunidades vegetales donde diversas especies interactúan entre sí y con el ambiente circundante. En base a estas interacciones, se determinan diversas conformaciones de tipos de pastizales. El rango es amplio y abarcando desde los pastizales dominados por gramíneas, a aquellos en los que coexisten especies leñosas (árboles y arbustos) con gramíneas y especies herbáceas. Esta vinculación entre especies resulta en eventos de competencia por espacio, luz, agua y nutrientes, independientemente de que sean de la misma especie o no. También es posible encontrar relaciones de simbiosis y sinergia entre las especies y, a su vez, estos pueden ser catalogados por el ambiente donde se encuentren o la posición topográfica que ocupen en el terreno. 

Degradación de los pastizales

En mayor o menor medida, en nuestro país, toda el área ocupada por pastizales naturales del país, presenta distintos grados de degradación. Esta degradación se considera con respecto a la situación de equilibrio en que se encontraban antes de la colonización. 

Con el comienzo de la explotación, forestal en un comienzo y ganadera posteriormente, se altera equilibrio original mencionado comenzando este proceso de degradación.  Pueden citarse varios ejemplos como degradación. Quizás el más visible es la pérdida paulatina de biodiversidad y productividad a causa del sobrepastoreo llegando a instancias irreversibles en algunos casos.

El proceso de deterioro de los pastizales causado por un uso excesivo del recurso forrajero, se manifiesta entre otros indicadores por cambios en la abundancia de especies (disminución de especies forrajeras) y eventuales modificaciones en la relación herbáceas arbustivas, así como pérdidas de cobertura vegetal. 

Al aumentar la proporción de suelo desnudo, producto de la pérdida de cobertura, sumado a condiciones propicias para procesos erosivos (hídrica o eólica) produce pérdidas de suelo y materia orgánica provocando una disminución de la capacidad de captación y retención de agua y nutrientes. Finalmente, estas modificaciones impactan en la capacidad de carga de los potreros (cup / ha) y, en consecuencia, una disminución en la producción. 

Cuando se registran procesos de marcada intensidad, disminuyen las especies más palatables, llegando incluso a la desaparición total de las especies de mayor valor forrajeras y ocupándose el sitio por especies invasoras o quedando el suelo desnudo. La desaparición total de los individuos dando lugar a un proceso denominado erosión genética, lo que implica pérdidas en el material genético imposible de recuperar. 

Consecuencias de la degradación

Los inconvenientes que generan el mal uso y la consecuente degradación de los pastizales, no solo se dan en el plano económico sino también en el social y ambiental. En cuanto al plano económico, disminuye la receptividad lo que se traduce en menores ingresos e inicia un círculo vicioso ya que, en la mayoría de los casos estos menores ingresos se compensan con mayores cargas, acentuando el impacto negativo. Referido al plano ambiental, la pérdida de diversidad de especies (riqueza florística) impacta en la calidad de la oferta forrajera ya que las que registran las mayores pérdidas son las especies más palatables o de mayor valor forrajero, prevaleciendo las de menor aporte a la productividad. Finalmente, en lo referido al impacto en el plano social, las disminuciones en las productividades de las explotaciones origina un proceso migratorio desde los sitios rurales a las zonas urbanas con las demandas que ello ocasiona. También debe comentarse la pérdida que se da de los conocimientos culturales. 

Servicios ecosistémicos

Los pastizales brindan diversos servicios ecosistémicos, siendo estos un valor intrínseco cada vez más considerado. Se define como servicio ecosistémico a los beneficios que la población obtiene de los ecosistemas, ya sea que puedan cuantificarse económicamente o no. 

Se encuentran clasificaciones que establecen la división de estos servicios en cuatro categorías: servicios de las cuencas, relacionados a la provisión agua apta para consumo y como segundo aporte, el control y mitigación de fenómenos hidrológicos como inundaciones, erosión y salinización de los suelos; secuestro de carbono, referido a la captura y almacenamiento del carbono en la biomasa leñosa y materia orgánica del suelo a largo plazo; conservación de la biodiversidad, agrupa a aquellos procesos que aseguran, determinan y mantienen la riqueza a nivel de paisaje, nivel de especies y nivel genético. Finalmente se encuentran los servicios ecosistémicos denominados valores estéticos o belleza del paisaje, que refieren a la conservación de aquello considerado como fuente de inspiración, espiritualidad o cultura e incluso a su comercialización en forma de ecoturismo. 

Conclusiones

En las regiones donde las condiciones ambientales presentan una mayor fragilidad, se destaca como aspecto primordial la conservación y el manejo adecuado de los pastizales por su vinculación directa con el control hidrológico de las inundaciones, erosión, salinización de los suelos y conservación de la biodiversidad. 

No hay una opción que resulte de aplicación para todos los pastizales presentes, la estrategia a utilizar para un aprovechamiento sustentable del mismo será resultado de las condiciones iniciales, el objetivo de la empresa, la disponibilidad y conocimientos de los recursos y de las intervenciones y los impactos que produzcan.

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Aptitud y potencial de la tierra
Pasturas
6 octubre, 2022by Piero Montelli

Estudio y evaluación de la tierra para poder determinar aptitud y potencial y así eficientizar de la mejor manera la producción ganadera

El estudio y la evaluación de los suelos es una labor que se lleva a cabo para determinar y poder predecir con la mayor exactitud posible, el potencial del establecimiento, teniendo en cuenta no solo las características propias de la tierra sino que también aspectos económicos estratégicos y sociales.

Esto significa que se evalúa con números el rendimiento potencial de la actividad a realizar, el impacto o el aporte social que tiene la producción en los alrededores y también el impacto que tiene a nivel ambiental, tanto a nivel departamental como así también nacional.

Esta evaluación es clave para poder hacer una correcta planificación de los recursos naturales, ya que de esta manera, conociendo la aptitud, se pueden marcar los límites productivos, haciendo que se encuentre el máximo rendimiento sin agotar ni degradar la tierra.

Como en todos los estudios, existen diferentes métodos para hacer una evaluación, desde una mirada más macro a una mirada más específica, con ánimos de hacer una planificación a largo plazo o a corto plazo, y mismo la actividad a la cual se vaya a realizar.

Dependiendo del foco que uno quiera hacer, los posibles métodos que uno puede utilizar son de evaluación cualitativa, cuantitativa o paramétrica.

Para poder determinar de manera rápida y sencilla aéreas que sean más aptas o que tengan alguna limitante, o alguna característica en particular que se deba saber de antemano, es recomendado a priori utilizar el método de evaluación cualitativo en conjunto de algún modelo de simulación que permita ver esos rasgos a nivel macro, para saber dónde uno está parado.

La evaluación cualitativa está compuesta por varias metodologías, que sumado a modelos y software permite hacer un correcto estudio para conocer sus características. Algunas de estas  metodologías son:

-La clasificación de las tierras según su capacidad de uso

-Clasificación del suelo para utilizar riego

-Esquema de evaluación del suelo

El primer método mencionado, de clasificación de las tierras según su capacidad de uso, es un método que fue desarrollado por los Estados Unidos a mediados del siglo pasado, y es una de las metodologías más usadas en todo el mundo. Fue desarrollado por el USDA, que es el servicio de conservación de suelos.

Es un método que necesita de una adaptación según el lugar, ya que la forma que usa para realizar el estudio es por medio de las unidades cartográficas, agrupándolas según características en común.

Estas características son más bien aptitudes y limitaciones del suelo, haciendo una gran división entre si el suelo tiene la capacidad de ser labrado o no. Aquellos que no son aptos para labranza, son los que, si se hace un laboreo convencional año a año, la probabilidad de erosión y degradación con el paso del tiempo es alta.

Esta clasificación en ganadería es muy importante, ya que permite determinar estas zonas nombradas anteriormente para la producción de pasturas perennes. Esto se debe a que para realizar esta producción es necesario trabajar la tierra una sola vez, y no de manera anual como un cultivo agrícola convencional. De esta manera se aprovecha el área del campo de una manera eficiente, dejando las partes que pueden recibir maquinaria todos los años, para cultivos anuales, que no solo tengan un fin de producir granos con fines comerciales, sino que también para producir volumen de forraje para los periodos en donde esas pasturas no tienen la capacidad de producir lo suficiente para cubrir la demanda del rodeo, como por ejemplo en los periodos invernales y estivales.

El método de clasificación del suelo para utilizar riego, es el que se usa en las zonas en donde el régimen de lluvias anual es muy bajo y en ciertos casos es necesario realizar un sistema de riego para que las producciones puedan expresar su potencial. En este caso, además de hacer una evaluación de las características edáficas y físicas del suelo, se hace un foco grande en la evaluación económica de posibilidad de mano de obra, viabilidad de construcción de la infraestructura necesaria, etc. En ciertos casos, estas cuestiones generan más limitación que la aptitud del suelo.

El método de evaluación del suelo, es un esquema desarrollado por la FAO, que busca guiar al productor a hacer un correcto enfoque del estudio del suelo, según la finalidad que tenga. Es un esquema flexible, que se adapta a cualquier volumen de tierra, y tiene como fin poder determinar la aptitud y el potencial que tiene ese suelo, no las propias limitaciones que tiene, como en el resto de los casos. 

De acá surgen las clasificaciones de los suelos, en donde como se comentaba anteriormente se hace foco más bien en la aptitud de lo que se puede producir más que en lo que no se puede producir. Estas clasificaciones tienen un organigrama lineal de prioridad en donde primero se clasifica según el orden, luego la clase, subclase y por último aptitud de suelo.

Esta última característica es la que nos dice si es un suelo apto o no. 

La adaptabilidad del suelo es determinada por la clase en la cual se encuentra, mientras que la subclase es una variación o una característica de la clase, que hace que ciertos suelos que tienen características muy similares puedan agruparse, pero diferenciarse si es que hay una cualidad puntual que los diferencia.

La evaluación cuantitativa, es una evaluación que sirve para dimensionar todas las características que se nombraron anteriormente en los métodos de evaluación cualitativa.

Lo que hace básicamente es recolectar todo esa información, para poder realizar un mapeo en donde pueda verse a simple vista la distribución de estos aspectos, aptitudes y poder también ponerle un porcentaje de representación a cada una de esas características.

Estas evaluaciones se hacen de manera automática con programas y software desarrollados para poder organizar toda la información recabada por el evaluador.

Es muy importante poder hacer la evaluación de nuestras tierras, para poder usarla de manera eficiente y sacarle el mayor jugo posible y producir de una manera sustentable y con una mirada a largo plazo, sin perder rentabilidad en el camino.

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Sistemas estables, productivos y sustentables
Pasturas
30 septiembre, 2022by Piero Montelli

Importancia de buscar sistemas que sean productivos, estables y sustentables a lo largo del tiempo

La mayoría de los campos ganaderos de la Argentina, tienen en parte, en mayor o menor medida, una zona del campo dedicada a la producción agrícola y a cultivos extensivos.

Sistemas que estén equilibrados, en donde haya una buena productividad, estabilidad y sustentabilidad del suelo y del ambiente en el cual se está trabajando, es fundamental para que la empresa sea rentable y perdure en el tiempo, sin agotar sus recursos.

Esto requiere que la visión de la empresa tenga una mirada más bien a largo plazo, ya que la mirada a corto plazo, con grandes ganancias en un periodo de corto tiempo, en general, hacen que la rentabilidad vaya más rápido que la propia naturaleza del suelo y del ambiente, haciendo que sea cuestión de tiempo el agotamiento de los recursos y la perdurabilidad de la empresa tenga fecha de vencimiento.

En Argentina los sistemas ganaderos están basados principalmente en pasturas, verdeos, campos naturales y algún suplemento para cubrir baches productivos. Las pasturas, por las condiciones de suelo y de ambiente, suelen ser polifíticas, es decir, compuestas por más de una especie, principalmente gramíneas y leguminosas. Esto ayuda a que se pueda producir en un ambiente sustentable.

El rol de las pasturas en este tipo de sistemas es fundamental, ya que cumplen dos funciones vitales en el campo. Primero que nada, son el alimento para nuestra hacienda y el insumo principal de nuestra producción, y segundo, tienen una función muy importante, cuando son bien manejadas, en la fertilidad y estabilidad del suelo.

La descomposición de la materia orgánica y de las deyecciones, tanto de orina como de bosta por parte de los bovinos, sumado a la captación del nitrógeno atmosférico por parte de las leguminosas e incorporación al suelo, hace que estos aumenten su fertilidad en un tiempo determinado, y que mejoren su estructura. De esta manera, suelos ganaderos bien manejados, se transforman en suelos estables, con buena capacidad de retención de humedad, infiltración, evitando el anegamiento y la erosión.

Es por eso, que una buena rotación, bien planificada, con una mirada a largo plazo, en donde en un periodo determinado en ciertas zonas del campo, se hace agricultura, y en el subsiguiente, ganadería, para regenerar, hace que los establecimientos sean más estables y tengan la posibilidad, una vez lograda la estabilidad, de pensar de otra manera. Sin duda, un sistema estable, hace que uno se anime a hacer más cosas, se anime a innovar, lo cual es más que beneficioso para la empresa. Por el contrario, si el sistema no es estable y es impredecible, es lógico que uno no se anime a hacer cosas nuevas e innovadoras, ya que tiende a ser más conservador y disminuir cualquier posibilidad de error.

La estabilidad básicamente está dado por el no agotamiento de los recursos. Los recursos claves que suelen agotarse por malos manejos y decisiones que miran a corto plazo, son el suelo y los nutrientes. Estas dos variables se manejan con tiempos naturales de recuperación, los cuales deben ser respetados y trabajar con ellos, y no contra ellos.

Uno de los principales macronutrientes, que tiene un rol muy importante en la producción forrajera es el Nitrógeno. Este nutriente es el único que puede ser incorporado al suelo desde el aire por medio de una simbiosis que existe entre unas bacterias y ciertas especies forrajeras. Estas especies que tienen la capacidad de hacerlo, son las leguminosas, que gracias a ellas, los niveles de nitrógeno en el suelo pueden recuperarse con el simple hecho de un buen manejo, dándole lugar a la simbiosis planta/bacteria.

Esto a su vez, permite que no sea necesario hacer aplicaciones de algún tipo con esto nutriente, evitando por un lado un laboreo que además de generar un costo, genera un impacto ambiental por el uso de maquinaria y combustible para su aplicación, y por otro, el uso de fertilizante sintético que también suelen ser a base de petróleo.

Los otros nutrientes necesarios para una buena producción y que se pueda expresar la potencialidad de nuestras pasturas, son provenientes de las reservas y de la génesis del suelo. Es por eso que es clave el buen manejo para no agotarlos y que alguno de ellos se transforme en deficitario, ya que el aumento de las reservas de esos nutrientes, en general dependen de insumos externos, los cuales pueden ser costosos.

El buen manejo de las deyecciones bovinas son una buena práctica y recurso para mantener los niveles de estos nutrientes y devolverle al suelo lo que se extrajo a través de las hojas de la pastura. Quiere decir, que tanto la orina, como la bosta, es un buen fertilizante para nuestros cultivos y un buen aliado para poder tener altos índices de productividad.

Uno de los nutrientes clave y que suele ser el foco en todo tipo de manejo, es el fósforo. Este elemento tiene la particularidad de ser un nutriente inmóvil, es decir, no fluye a través del suelo, como puede ser el caso del nitrógeno, el cual si es móvil.

Este elemento por tener esa particularidad y además de no ser el más elevado dentro de las reservas del suelo, es uno de los principales elementos que se encuentran de manera deficitaria y que genera más de un dolor de cabeza a los productores.

El principal motivo de esto es por el balance negativo que existe en la extracción de nutrientes en los cultivos año a año. Los cultivos sacan del suelo, más nutrientes de lo que le devuelven, ya que los exportan fuera del campo bajo la forma de grano u hoja. Al ser un insumo caro, a veces, por pensar a corto plazo, no son aplicados y son extraídos directamente de las reservas. Cuestión de tiempo.

Es por eso, que es fundamental hacer buenos manejos, con rotaciones, aprovechando los beneficios de los bovinos, para hacer sistemas que sean perdurables en el tiempo y que mantengan la alta productividad que nuestros campos, por naturaleza tienen.

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La bosta y el orín del ganado vacuno
Pasturas
27 septiembre, 2022by Piero Montelli

Como se puede manejar la bosta y el orín del ganado vacuno y que el suelo se vea beneficiado

Es sabido que las deyecciones de todos los animales tiene un efecto beneficioso para la tierra, inclusive la del ganado bovino. Se puede observar en los campos, como en los potreros en donde la tropa estuvo pastoreando, después de un tiempo determinado, en los lugares donde el ganado bosteo, tanto el rebrote como la cantidad de pasto en ese mismo lugar, es mayor, si uno la compara con el resto del lote.

Esto sucede porque la bosta y el orín contienen nutrientes, que son devueltos a la tierra, y el pasto los aprovecha para un mayor crecimiento.

Cuando los animales entran al lote a pastorear y hacen una defoliación a diente, tanto en una pastura, como en un rastrojo, el proceso de descomposición de la materia orgánica es favorecido por este mecanismo. Si esa materia orgánica se tuviese que descomponer de manera natural, sin la intervención de la vaca, el proceso sería mucho más lento y tardaría más tiempo en incorporarse al suelo. Eso hace a su vez que ciertos nutrientes se liberan en menor medida que como si lo hiciesen cuando pasan por el tracto digestivo del bovino.

Se debe tener en cuenta, que cuando el animal pastorea, esa hoja de pasto, contiene nutrientes, los cuales fueron sacados del suelo. Existe una exportación de nutrientes del suelo, por parte del animal, que se da por medio de la pastura como intermediaria. Según el animal va a ser la cantidad de nutrientes que se extraigan y mismo el tipo de producción que se esté haciendo. No es lo mismo la producción de leche que la de carne, mismo por la forma de pastorear.

Es por este motivo que lo que se debe lograr en los sistemas ganaderos, es que la mayor cantidad de orina y bosta vuelvan al suelo. No solo pensar en que vuelvan al suelo, sino que en lo posible, que vuelvan al lugar de donde se lo extrajo. Es decir, que lo que se comió en un lote, sea bosteado en ese mismo lote y no en otro, para que no haya una exportación de nutrientes de una parcela a otra.

La bosta y la orina le otorga materia orgánica al suelo, que tienen un efecto positivo no solo a niveles nutricionales sino que también a niveles físicos, mejorando la estructura del mismo.

En este aspecto actúa como una suerte de pegamento que hace que las partículas del suelo se mantengan unidas con la fuerza suficiente para que no haya erosión.

A su vez los efectos son positivos en cuanto a la retención de agua y la permeabilidad y la no compactación. 

En cuanto a la devolución de nutrientes al suelo, el aporte que tienen cada una de las deyecciones, es diferente según el elemento del cual se esté hablando. En el caso de las bostas, el aporte de fósforo es mucho mayor con respecto al del orín, mientras que el aporte del nitrógeno es mucho mayor por parte de orín con respecto a la bosta. Lo mismo sucede con el calcio y el magnesio que es aportado principalmente por la bosta, mientras que el potasio es aportado en su mayoría por el orín.

Haciendo un ejemplo de manejo, uno podría mostrar en números el impacto del buen manejo de la bosta y el orín y la cantidad de kilos de material orgánico, sumado a los nutrientes que también conlleva, que se le devuelven al suelo.

Supongamos que a un lote de 20 hectáreas, lo dividimos en dos, para hacer un manejo diferenciado. Es decir, dos lotes de 10 hectáreas con un manejo distinto cada uno.

Tanto en el lote uno como en el lote dos, se realizan pastoreos rotativos, donde hay cambio de parcelas y suplemento con silaje de maíz y grano. La diferencia es que en el caso uno, el suplemento se lo da en cada una de las parcelas, y en el caso dos afuera, en un piquete aparte en donde los animales se quedan ahí consumiendo el suplemento. Es decir, en uno las deyecciones vuelven al lote, y en el otro no. Lo mismo sucede con el agua. En el caso uno el suministro de agua se hace en cada una de las parcelas de manera individual, es decir, los animales no tienen que salir del lote para ir a tomar agua, y en el caso dos, se encuentra en el mismo piquete que el suplemento. Las vacas cuando van a tomar agua, suelen bostear y orinar al lado del bebedero, haciendo que en el caso uno esto suceda en la misma parcela.

Entendiendo que son 100 vacas por lote (ambos casos), que consumen aproximadamente 12 kilos de materia seca cada una por día, con una digestibilidad del 60%, es decir, el 40 % de lo que consumen vuelve en forma de orina y bosta, el aporte que tendrían en total, las vacas en conjunto, sería de 480 kilos. Esta cuenta surge de multiplicar la cantidad total de vacas, por el consumo que tiene cada una de ellas, calculando la digestibilidad de ese material, que es lo que el animal aprovecha, usándolo para cumplir sus funciones vitales y para transformar en carne, y el resto, es lo que no aprovecha y que devuelve al exterior en forma de orín y bosta.

Si de esos 480 kilos de deyecciones que son aportados por los animales, se logra distribuir el 45 % de manera homogénea en cada una de las parcelas, como en el caso uno, en donde la ración se la da en la propia parcela y no por fuera, como así también la bebida, se estaría aportando y distribuyendo 216 kilos por día. En el caso dos esto no sucedería porque estarían distribuidas dentro del piquete y no en la parcela.

Supongamos que el pastoreo dura 90 días, el aporte total en el lote 1 es de 19440 kilos de material orgánico. En números se puede ver, lo que uno deja de devolverle al suelo si las deyecciones no son realizadas dentro de la misma parcela.

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las pasturas y los campos naturales
Pasturas
20 septiembre, 2022by Piero Montelli

El manejo de las pasturas y los campos naturales es tan complejo como lo es de simple

Las pasturas y los campos naturales son uno de los recursos más importantes en la ganadería argentina, ya que la mayoría de los sistemas basan sus manejos en función de estos.

El manejo tanto de las pasturas implantadas como los pastos de los campos naturales, debe ser estudiado en paralelo con la hacienda, ya que en un sistema ganadero al equilibrio se llega solo cuando todas las partes que lo componen lo está. El sistema, independientemente de lo que el hombre haga y los manejos que decida, va a tender siempre a lograr su propio equilibrio y llegar a una estabilidad vaca / planta / ambiente. Es por eso que conviene siempre ir a favor de los comportamientos naturales, y no en contra.

Cuando el ganadero decide mover su hacienda de potrero y hacer las rotaciones por sobre las pasturas y los campos naturales, debe tener en cuenta cuatro factores:

  • Conocer la cantidad de pasto que puede otorgar ese potrero, como así también la calidad del mismo.
  • Conocer los problemas que puede llegar a ocasionar la pastura a los animales, como por ejemplo posibilidad de empaste o intoxicación.
  • Fácil acceso a agua de calidad y en cantidad sin restricciones, por parte de los animales
  • Prever de enfermedades, asegurarse de que el lote al cual van a entrar está libre de cualquier tipo de enfermedad que pueda ocasionar algún tipo de afección al ganado.

Conocer la calidad y la cantidad de forraje que el ganadero necesita para poder mantener a su rodeo durante todo el año, es fundamental para lograr un manejo perdurable en el tiempo, y para que esto suceda, se deben pensar muy bien la rotación de los pastoreos y las reservas necesarias para los momentos en donde el pasto no alcanza para poder alimentar y mantener a toda la tropa.

Las pasturas deben ser manejadas de manera correcta, entendiendo de manera acertada el comportamiento de la especie con la cual estamos trabajando, ya que no todas las plantas crecen de la misma manera, responden de la misma manera, etc.

Una buena planificación, haciendo pastoreos rotativos que permitan tener el potrero libre durante el tiempo determinado,  en el cual la pastura tenga el tiempo necesario para recuperarse, juntar reservas y crecer nuevamente, es fundamental para que el objetivo se cumpla y la pastura pueda durar más tiempo, amortizando a su vez, la implantación de la misma.

La cantidad de potreros, días de permanencia, carga y tiempos de la vuelta completa, es el trabajo que se tiene que tomar el productor para que la planificación sea efectiva.

Un buen manejo está asociado a uno de los principales parámetros de productividad que el ganadero debe mirar, que es el porcentaje de preñez, asociado a la fertilidad de la vaca. El pasto de buena calidad, y en cantidad, garantiza que los animales se encuentren saludables, en buen estado y condición corporal, haciendo que las vacas entren en celo y estén prontas para ser servidas y montadas por el toro.

Existen diferentes tipos de pastoreos y maneras de aprovechar el recurso pasto, que según cada establecimiento, es el cual uno va a decidir hacer.

Un método poco usado en nuestro país, pero que existe, que se trata de un método indirecto, es decir, que el animal no lo cosecha al pasto con su boca sino que se lo suministra, y que es usado principalmente utilizado en países como Estados Unidos que están muy mecanizados, es el que se conoce como soiling.

En este caso lo que hacen los productores para asegurarse de tener una eficiencia de cosecha determinada, tener un corte a una altura determinada, y cosechar en el momento en el cual ellos consideran que debe ser cortado, es cortar el forraje por medio de maquinaria, el cual se encuentra en estado fisiológico verde, y llevárselo y suministrarle a los animales al lugar en el cual se encuentran.

Es una práctica que no se utiliza en nuestro país, primero por una cuestión más bien tradicional, y por otra por una cuestión económica, que con los números que se manejan, y la falta de personal, es inviable aplicarlo, en la mayoría de los casos.

En Argentina la forma de consumir el pasto es más bien de manera directa, es decir, que los animales entran al potrero y lo cortan con sus propios dientes, salvo en los casos en donde se lo esté suministrando bajo la forma de rollo o fardo, que es cuando el campo no da y se usan las reservas forrajeras.

Estos pastoreos directos pueden ser continuos o rotativos, que están determinados principalmente por el tiempo de permanencia de los animales dentro del potrero.

Los pastoreos continuos son aquellos en donde, el animal se queda en el mismo potrero durante todo el año, sin dejar descansar a las plantas de una manera adecuada y comiéndose los rebrotes de la misma, haciendo que con el tiempo esas especies desaparezcan, la pastura se degrade y pierda tanto calidad como cantidad, bajando la productividad y la carga potencial por hectárea.

En contrapartida al pastoreo continuo, están los pastoreos rotativos, que son aquellos que permiten que se logre ese equilibrio entre la planta y el ganado. La primera gran diferencia con el caso anterior es que hay muchos lotes en vez de uno. Esto se hace para que los animales, como su palabra lo dice, vayan rotando y le den tiempo de descanso a la planta para que pueda recuperarse.

El tiempo de permanencia dentro de cada lote no debe ser de más de tres días, aunque se aconseja que estén solo uno. De esta manera, los animales tienen una gran presión sobre la pastura, sin seleccionar las especies, defecando y orinando en el lugar, devolviéndole los nutrientes que exportaron de sus hojas.

Es algo simple, los animales no deben sobre pastorear, más precisamente comer los rebrotes, y le deben devolver los nutrientes que extraen, o parte de, al suelo y a la planta; darle el tiempo necesario para que se recupere, y una vez recuperada la pastura, volver a entrar a comerla, siguiendo con el círculo

 

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Plantas, ecología, medioambiente y la Ganadería
Pasturas
15 septiembre, 2022by Piero Montelli

Las plantas, el medioambiente, la ecología y la ganadería; importancia de un buen equilibrio

Es sabido que todos los factores mesologicos, es decir, aquellos que están ligados al medio en el cual se está trabajando, como son el suelo, el clima, etc. influyen sobre el crecimiento y en el desarrollo de las plantas y la respuestas de las mismas, y en consecuencia, en los animales que se encuentran pastoreándolas.

En este círculo natural también están los factores biológicos y asociaciones entre ciertas plantas, que están en continuo intercambio con microorganismos y bacterias que se encuentran en el suelo, en el cual hay una continua lucha para lograr un equilibrio y que todo el circuito fluya de manera correcta.

Un correcto flujo de acciones dentro del reino vegetal, repercute directamente en las producciones ganaderas. Una pastura que se encuentra en desequilibrio, jamás va a poder recuperarse luego de un pastoreo, y no va a tener la capacidad de poder suministrarle el alimento y los nutrientes necesarios para que los animales se desarrollen correctamente.

La ciencia que estudia cómo se comportan las plantas, con el medio en el cual se desarrollan, es la ecología.

Cuando las pasturas están compuestas por pocas especies, la relación tiende a ser más simple, y más aún cuando se la encuentra limpia, es decir sin malezas. Cuando las pasturas son polifíticas, es decir, que está compuesta por varias especies y hasta de diferentes familias, las relaciones se tornan más complejas. Complejo no significa difícil, sino todo lo contrario, cuanto más variabilidad, hay más estabilidad en los sistemas.

La argentina posee muchas hectáreas ganaderas que se basan en sistemas pastoriles que se encuentran bajo praderas naturales. Estos sistemas son los que más variabilidad tienen y por ende más equilibrio. En términos generales, el hombre, no influye de una manera tan significativa en la fisiología de estas pasturas, como es en el caso de las pasturas sembradas de manera artificial, y es por eso que debe ser muy cuidadoso en poder defender la interrelación que hay entre las especies que habitan esa pradera, para que pueda brindarle la oferta de pasto que su rodeo necesita.

El hombre puede inferir en la relación que hay entre las plantas y el ambiente, haciendo una intervención en la composición de la misma, ya sea por medio de la introducción de especies que se encuentran en otros lugares, pero que comparten ciertas características que hacen que sea viable su producción en esa zona, hacer una selección y presionar el pastoreo para suprimir ciertas especies que uno no desea, dándole lugar a las que si queremos, o más bien hacer un cruzamiento que tome características de varias especies y se expresen en su pastura.

Para poder hacer una correcta selección y que tenga un impacto en la producción ganadera, se debe entender que todas las cuestiones que estén atadas al desarrollo de una planta y al crecimiento de la misma, son el resultado que hay entre la relación que existe entre sus cualidades genéticas, y el medio en el cual se la está exponiendo.

Se debe tener en cuenta, que ese resultado también depende de las especies con las cual esté compartiendo el medio ambiente, ya que no es lo mismo, por ejemplo, una gramínea sola, que una gramínea en conjunto con una leguminosa, la cual va a hacer que exprese de una mejor manera su potencial.

El suelo es el que determina la aptitud productiva y por ende la decisión de qué producir. Por lo general, suelos de primera clase suelen ser destinados a cultivos extensivos para producir granos o semillas, mientras que los suelos con una menor aptitud, son destinados a producir ganadería.

Esto no quiere decir que los suelos malos son los que deben ser destinados a producir carne o leche, sino que son suelos con diferentes cualidades.

Un suelo bien equilibrado, sin importar la clase de suelo que sea, tanto buena o mala, es un suelo que va a darle lugar a las plantas y forrajes a desarrollarse correctamente y que se pueda hacer una correcta planificación de pastoreo.

Existen suelos con limitaciones, que hacen que la calidad del forraje no sea la mejor, pero hay especies, de menor calidad, que se adaptan a esas limitaciones, haciendo posible una ganadería en esas zonas, teniendo en cuenta siempre, la importancia ecológica de la relación que hay entre esos pastos, con el suelo y la intervención en esta relación, por parte de la vaca.

La variable que más juega en la interacción planta, vaca y suelo, son en general las climáticas, como son la temperatura, la luz y la humedad.

Esto se debe a que estos factores son los encargados de regular el crecimiento de las pasturas y no hay nada mejor representado para esto, el observar que no se comportan de la misma manera en todas las estaciones, y mismo de día como de noche.

Lo mismo sucede, con uno de los factores determinantes para que haya una buena interrelación entre el sistema vaca, pasto y suelo, el agua.

Tanto el suelo, como las plantas y los animales, si no tienen agua no se pueden desarrollar de una manera correcta, haciendo que, si una de las patas se cae, el resto también lo haga.

El hombre puede intervenir en el mayor de los casos en que los animales siempre estén provistos de agua y que no les falte en ningún momento, pero no sucede lo mismo con las plantas y el suelo.

Las precipitaciones anuales de una zona, y mismo cómo están distribuidas, es una de las características principales que se observan y se estudian para decidir el manejo que se va a realizar y la forma en la cual va a hacer y realizar los pastoreos, como así también las especies que se quieran llegar a introducir llegado el caso.

Se puede observar que en las zonas en donde las lluvias se encuentran distribuidas de una manera ordenada, las especies que se expresan tienden a ser de buena calidad forrajera.

Es por eso, como ganaderos, se debe tener el foco en todo lo que hace al ambiente y a la ecología, y no solo en el animal, para que el mismo pueda expresar su potencial.

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